Existen formas de ateísmos, entonces una puede ser la no creencia en Dios ni tener el convencimiento que de su poder salieron todas las cosas materiales, en concreto el universo. Otra manera de ateísmo es vivir sin apego a la fe cristiana, pese a considerar que de alguna manera creemos en la existencia de Dios.

Jacques Sagot (escritor y músico costarricense) en su artículo El Falso ateo y el falso creyente de la Revista Dominical del diario Nación expresó: “La fe es constitutiva del ser humano. Me siento en una silla: hago acto de fe en que no se quebrará. Tomo un avión: hago acto de fe en que no se irá a pique. Confío en un amigo: hago acto de fe en que no me traicionará. Aun los ateos profesan una fe negativa: tienen fe en que no tienen fe.”

Pero frente al escepticismo religioso anidan quienes se vuelven crédulos de un montón de cosas (pero a veces menos en Dios). Entonces, caen en fanatismos de religiones extrañas, llámense budismo, hinduismo entre tantas. Pero tampoco se pueden dejar por fuera los que no entienden la fe y que pese a creerse judíos, cristianos o evangélicos, sus distorsiones los llevan de forma irónica a no creer en la verdad de Dios, o sea, caen en ideas pseudo teológicas.

Jesucristo mismo dijo a los fariseos, “Si ustedes fueran de veras hijos de Abraham, harían lo que él hizo. Sin embargo, aunque les he dicho la verdad que Dios me ha enseñado, ustedes quiere matarme. ¡Abraham nunca hizo nada así.!” (S. Juan 8. 39-40).

Retomando las concepciones de Sagot es interesante notar que a través de formas fabulescas expone las polémicas del ateísmo y la fe así: “Los fanáticos ateos son como ( …) la zorra que al no poder alcanzar las uvas, decidió declararles verdes. Ahora no basta con decir que están verdes: hay que negarlas de plano: ¡no existen, jamás han existido las uvas! (…)“

También Jacques dice, que no podemos imponer la fe por decreto constitucional, no podemos inocularla ni contagiarla, y apenas hemos de demostrarla con un buen testimonio de vida.

De todas las consideraciones anteriores, se ha de entender que, ateísmo y fe siempre serán asuntos del mundo que habitan en la mente de cada ser, sea que esté o no cercano a la verdad absoluta que es Dios.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos