No hay mejor manera que comenzar el año realizando una buena acción. Así es como empezó 2017 Nelson Wilson, un granjero de Idaho, Estados Unidos. Salió la nevada mañana del 1 de enero a dar de comer a sus caballos, tal y como hace todos los días.

De camino al establo, se dio cuenta de que un pequeño pajarillo estaba en problemas serios: se había quedado congelado y pegado en una de las vallas cerca del tanque de agua. El pajarito había ido al tanque a beber un poco de agua.

Se debió mojar las patitas al hacerlo, y al apoyarse en la barandilla cercana debió quedarse congelado y pegado a ella debido a las bajas temperaturas. A pesar de todos sus esfuerzos por salir del atolladero, el gorrión no podía despegarse. Nelson, al verlo, decidió que darle calor sería la solución.

Al principio abrazó con su mano al pequeño animal para que entrara en calor y pudiera despegarse, pero unos segundos después pensó que era mejor calentar las patas del pájaro con su aliento, a modo de secador, ya que así haría el efecto más rápido.

Y así fue, con el aliento consiguió hacer que las patas se despegaran y que el pájaro pudiera echar a volar. El primer rescate del año y la primera buena obra.