Visión sin acción

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Tener a Cartagena con excelente infraestructura vial, eficientes servicios públicos, buena cultura ciudadana y lograr posicionarla como una de las mejores ciudades del país y el mundo, obliga a aplicar lo que un día escribió el Almirante Romero quien decía que la “Visión del futuro sin acción es simplemente un deseo”.

En columnas anteriores diagnosticó la agonía de un pueblo herido por sus semejantes, aunque medicado y maquillado de manera virtual. La verdadera planificación está ausente y el desarrollo solo se anuncia, mientras el análisis profundo parece no importarnos a públicos y privados.

Un tema tan importante como el traslado de la base naval no es analizado por los gremios ni por las organizaciones con estudios de fondo que permitan saber a ciencia cierta cuál es la conveniencia para la ciudad en movilidad, generación de empleo y desarrollo económico. Suponemos que llegarán más turistas, se moverán más vehículos, se generará más empleo, pero, ¿cómo haremos fluir los vehículos en el muelle de la bodeguita?

Para la muestra un botón y fue precisamente la apertura al público en el muelle turístico de manga del barco biblioteca Hope, quien movilizó centenares de cartageneros y donde no se previó cómo garantizar el parqueo a los visitantes mientras en un aparente cumplimiento del deber ordenaron llevarse vehículos que transportaban familias a la visita. ¿Será que el estado ha garantizado la demarcación de zonas azules o a estimulado la construcción de parqueaderos?

Esta inexistencia de planificación y la desarticulación de algunas acciones que le hacen daño al turismo y a la ciudad, seguramente no son comentadas al señor alcalde por sus subalternos. Claro que la idea de un emporio turístico con marinas, edificios, centros, restaurantes entre otros, llamaría la atención del toro social que en un capotazo embiste el sí del traslado, pero realmente el plan de desarrollo turístico, concebido a dos décadas con el capítulo de la ampliación de la infraestructura vial, puentes e intercesiones, cultura ciudadana, nuevos productos y más desconcentración de los monopolios, no se ha tenido en cuenta, porque aplicamos una visión sin acción, corremos a la garrocha de los inversionistas sin haberse registrado estos planes y estudios en planeación nacional; porque lo fácil es lo de moda.

Un alcalde que quiera a la ciudad debería estar pendiente de gobernar cuatro años o más, pero gobernar año y medio es solo para los relevistas que conocen la cosa pública y quienes se comprometan a dejar definido en este año y medio por los menos cuatro planes maestros. 1- Educación y cultura , 2- Salud y deporte 3- Vías, transporte público y desarrollo económico, y un cuarto que abordaría la generación de empleo acompañado del gran estudio de actualización de la administración pública en su hacienda y el departamento de planeación. Para no improvisar Cartagena Cómo Vamos y el Cosed le han servido en bandeja la percepción de lo que desea la ciudad. Ser alcalde y trasladar la base naval, me recuerda que no solo es disfrazarse de ‘marimonda’ sino saber los brinquitos que se deben dar.


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