Volviendo a nuestra desnudez

“Será expuesta tu desnudez, serán vistas tus vergüenzas…” Isaías 47:3

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Álvaro Morales
Álvaro Morales

Por cuenta de los acontecimientos de la firma del Acuerdo Final con las Farc pudimos los cartageneros de ciertos y escasos sectores disfrutar de un brevísimo tiempo de sosiego y escapar en estos resguardados y privilegiados lugares, de la cotidiana inseguridad y convulsionada movilidad, de los despejados espacios públicos y de la tranquilidad sonora que en días comunes alteran los baratillos y vendedores ambulantes, etcétera.

Siempre se ha dicho que para la ciudad, este tipo de magnos eventos que se celebran con la participación de principalísimas personalidades de talla internacional, son los mejores “alcaldes” y “secretarios de infraestructuras” que podemos tener, ya que en razón a ellos verdaderos milagros se pueden lograr al proceder nuestras autoridades, de manera precipitada y vehemente, a reparchear de manera emergente calles e importantes avenidas, así como uno que otro maquillaje a edificaciones públicas.

Pero la efímera bonanza que nos traen las Cumbres no solo se concentra en mediocres reparaciones de vías; también se extiende al personal uniformado de la Policía y agentes reguladores del tráfico, a quienes para el respectivo evento engalanan dotándolos con nuevos y vistosos uniformes.

Por las experiencias vividas, las experiencias post – Cumbres, volveremos a ver en no mucho tiempo el deterioro de calles y avenidas precipitadamente refaccionadas; sin que las autoridades correspondientes se preocupen por su recuperación. Reaparecerán, entre otros, los cráteres y lagunas en la Avenida Santander, vía obligada de los visitantes.

Volverán también los estridentes perifoneos en calles y originados desde el interior de los almacenes del Centro Amurallado. Las carretillas y toda clase de “cachivaches” invadirán nuevamente andenes y vías públicas. Los ambulantes y antihigiénicos vendedores de comidas y bebidas callejeras, reaparecerán.

Los agentes de la Policía seguirán entretenidos chateando a través de sus whatsapp y mostrándose indiferentes a los hechos delincuenciales que ocurren a su alrededor.

Pero sobre todo, lo más preocupante y que más atemoriza a la ciudadanía cartagenera es la reaparición de todas las incontrolables manifestaciones de la delincuencia, expresadas en el fleteo, el atraco, el raponazo, el “paquete chileno”, y el homicidio, entre otros.

Lo dijo en su discurso, Rodrigo Londoño Echeverri, antes Timoleón Jiménez, Cartagena es más de lo que se les muestra, o de lo que se les esconde a los visitantes, es toda un urbe rodeada de un gran cordón de miseria que refleja la gran injusticia social producto de la corrupción.

Volveremos entonces, de manera indefectible, a nuestra triste realidad, a nuestra desnudez, a nuestra vergüenza, al pánico en el que se encuentra atrapada la ciudadanía, así como a la desfachatez, indolencia e incapacidad de nuestros funcionarios y gobernantes; esperando, eso sí, que vuelva Cartagena a ser escogida como sede de otro magno evento para poder disfrutar, algunos, de un escaso tiempo de paz, tranquilidad y seguridad.