El próximo domingo 17 de junio, nos jugamos nuestro destino. Por eso, los electores tenemos la ineludible responsabilidad histórica, de elegir en forma masiva, consciente, coherente y consecuente, al nuevo Presidente de nuestra República; con el evidente e imprescindible liderazgo, talante, talento, carácter, autoridad, sensibilidad social, coherencia, autonomía, independencia, honestidad, transparencia, voluntad política, humildad, grandeza, compromiso y capacidad de diseñar, concertar e implementar en sinergia; los cambios estructurales e integrales que se requieren.

Asuntos tan significativos como la construcción del Bien Superior de la Paz, la derrota de la corrupción en el sector público y privado, la politiquería e impunidad reinante para ciertos personajes. Sólo se resuelven con el diseño e implementación de Reformas y Estrategias que transformen y reorienten la vida nacional, con un Presidente verdaderamente comprometido y quien haya demostrado que cuenta con el respaldo decidido del pueblo, porque esto no es cuestión de poca monta. Por lo que, es inaplazable aunar esfuerzos y voluntades; para avanzar y lograr los resultados que necesitamos, queremos y merecemos.
Para ello, se requiere además, el apoyo de al menos la mayoría del Congreso, para garantizar la aprobación y aplicación de políticas públicas que conduzcan a la solución profunda y gradual de la grave crisis política, económica, social, cultural, ambiental, ética y de valores, que nos asfixia sensiblemente. Y el nuevo Presidente, tiene que estar convencido de la trascendencia del cumplimiento del Acuerdo de Paz; teniendo como basamento un Gran Acuerdo Sobre Lo Fundamental; concertado con las Fuerzas Políticas y Sociales de la Nación; para lograr la justicia social, la reconciliación y la convivencia pacífica.

Sólo los insensatos, los egoístas, los cizañeros, usan estrategias politiqueras y mañosas para confundir e inducir el miedo al cambio positivo. Procurando que voten por ellos, y se han juntado únicamente para defender sus mezquinos y excesivos privilegios clasistas. Pero los corruptos y politiqueros no pasarán. Porque si no elegimos a la persona correcta. Perdemos esta única e irrepetible oportunidad de ganar el poder, marcando solo una X. Después no habrá nada que lamentar.

Ya están casi derrotados con las propuestas programáticas, que favorecen a todos. Debemos discernir con claridad meridiana, para no improvisar y menos equivocarnos. Porque la ciudadanía se ha dado cuenta que los engañaron con sus estrategias cizañeras, mentirosas y tramposas de. Sólo con la finalidad de buscar desprestigiar al adversario, para que voten por ellos. Es falso de toda falsedad. Los fotomontajes y videomontajes falsos, ya el pueblo los identifica.

La guerra sucia no les ha dado resultado. Porque los electores han decidido votar por la mejor opción presidencial. Y teniendo a su favor los tres poderes públicos, el títere puede reformar la Constitución con un “articulito”; para convertirlo “Presidente Eterno”. Ese SÍ un verdadero Dictador. Pero el pueblo que no es masoquista, no puede seguir eligiendo a sus propios verdugos, a los culpables de su sufrimiento. A los mismos con las mismas, o a los mismos en cuerpo ajeno. A los que le han expropiado todo al pueblo. Llevamos más de 200 años de malos gobiernos. Llegó el momento de elegir un Presidente auténticamente popular.

Por: Benjamín Maza Buelvas
Benjamín Maza Buelvas.