Los creadores de esta bebida cuentan que el particular color se obtiene de una manera completamente natural y sin aditivos. De momento, el novedoso vino se vende solamente en la ciudad francesa de Sete.

Debido a este particular color, la bebida fue bautizada Vindigo y se promociona como un producto completamente natural a pesar de su color turquesa.

Aunque Rene Le Bail, el creador de este vino, sea francés, Vindigo se fabrica en la provincia española de Almería, informa el medio The Guardian.

Según explica Le Bail, se trata de Chardonnay, que obtiene el color azul al filtrarse a través de la pulpa compuesta de piel de uvas rojas que contienen antocianinas. Precisamente este pigmento, que también se encuentra en arándanos y frambuesas, le da al vino el color azulado. El nuevo producto tiene 11 grados, por lo cual no se trata de un vino particularmente fuerte. Tiene un sabor afrutado y es “un aperitivo veraniego ideal”.

Cada botella cuesta entre 12 y 18 euros y en la actualidad se vende solo en la localidad gala de Sete. Le Bail explicó que ya pidió 35.000 botellas de Vindigo para ver cómo se adaptarán los franceses a la novedosa bebida.

El medio destaca que esta idea es arriesgada en Francia, donde las tradiciones están muy arraigadas y se bebe vino tinto, blanco o rosado. Además, Vindigo no es el primer vino azul que intenta conquistar el mercado francés.

En 2016, una pequeña startup española llamada Gik, fundada por seis jóvenes empresarios, lanzó lo que denominaron primer vino azul del mundo. Crearon aquella bebida en colaboración con la Universidad del País Vasco, afirma el medio.

No obstante, el nuevo vino de Gik no duró en el mercado francés: sus etiquetas estaban escritas en inglés, razón por la cual la mercancía fue retirada de la venta tan solo tres días después del estreno. En cualquier caso, Gik sigue estando disponible para la compra online.