Vuelve la psicosis aérea

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Avión de EgyptAirLa aviación es el transporte público sometido al mayor control de seguridad, pero también uno de los que ha sufrido más ataques. Una vez se encuentra a miles de metros de altura, su vulnerabilidad se acrecienta. Los aeropuertos no quedan exentos de peligro. En su condición de espacios públicos con una entrada y salida constante de centenares de personas, el control de la seguridad es extremadamente complejo. Los ataques en vuelos y aeropuertos tienen una gran impacto mediático y consiguen generar psicosis entre los viajeros.

Tras lo atentados del 11-S, el pánico a volar se disparó y las medidas de seguridad se endurecieron en los aeropuertos. El miedo a los atentados aéreos ha resurgido en los últimos meses. Desde octubre se han producido tres ataques contra aviones vinculados a Egipto.

En marzo, Seif Eldin Mustafa, un egipcio con problemas psíquicos, secuestró un avión con 62 personas a bordo. Volaba entre Alejandría y El Cairo, y lo desvió a Chipre. La pesadilla duró cinco horas. Acabó sin violencia, pero hizo saltar alarmas e interrogantes: ¿cómo un hombre solo, con un cinturón de explosivos falso pudo secuestrar un avión?

El pasado octubre, un avión de la compañía rusa Kogalymavia se estrelló en la península egipcia del Sinaí con 224 personas, tras despegar del aeropuerto de Sharm al Sheij hacia San Petesburgo. El grupo yihadista Wilayat Sina -filial del Estado Islámico (EI) en el Sinaí- reivindicó el ataque, y posteriormente Rusia confirmó que el aparato estalló en pleno vuelo por la explosión de una bomba.

AMENAZA YIHADISTA

Si se confirma que el avión de Egyptair entre París y El Cairo sufrió un ataque similar, volverá a ponerse de manifiesto que la seguridad de las líneas aéreas egipcias sufre fallos graves. Y también quedará en entredicho el sistema de seguridad de los aeropuertos franceses.

“Si se trata de un atentado y lo ha cometido el EI, es sorprendente que haya puesto una bomba en un aeropuerto francés, después de lo que ocurrió en París y Bruselas”, indica Shlomo Mofaz, ex-jefe de Inteligencia Militar y Antiterrorismo del Ejército israelí.

“Los europeos conocen la amenaza del EI y sus capacidades, y en los aeropuertos cambiaron procedimientos de seguridad. La bomba puede haberla colocado un trabajador del aeropuerto con acceso a los aviones, no puede ser un pasajero regular”, añade Mofaz.

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