La reciente oleada de protestas en Irán está provocando medidas de represión especialmente autoritarias por parte del gobierno de los mullahs. Dicho país es de facto una teocracia, lo que significa que cualquier comportamiento que no esté admitido dentro de las enseñanzas del Corán, pasa a ser ilegal, algo que está causando serios problemas de convivencia y, especialmente, provoca discriminación contra las mujeres.

El control de internet se ha vuelto por lo tanto una prioridad para el gobierno iraní. Trata de impedir el acceso a la información del exterior por parte de la ciudadanía, utilizando asimismo sus comunicaciones internas para identificar y condenar las acciones de los disidentes políticos. El acceso a apps como WhatsApp o Telegram resulta fundamental para la oposición, así que la ciudadanía busca todo tipo de herramientas para poder esquivar el control de los mullahs.

Un problema que va más allá de Irán

El problema del control de internet por parte del gobierno no es exclusivo de Irán. Rusia y China llevan años robusteciendo sus sistemas de control de la red de redes, entre los que destaca el ‘gran firewall de China’. Esto supuso, por ejemplo, que la población de la China continental no pudiera tener acceso a información exterior sobre el COVID, algo que permitió a China establecer controles excesivamente autoritarios en torno a la pandemia.

WhatsApp ha decidido sumarse a otras iniciativas digitales para tratar de facilitar el acceso a su app a los usuarios víctimas de la represión gubernamental en distintos países. Para esto está estableciendo una red de proxys en colaboración con usuarios y organizaciones voluntarias, que permiten el acceso a los servicios de WhatsApp utilizando la intermediación de servidores instalados en terceros países. Esto ayuda a eludir los controles gubernamentales y facilita el flujo de información entre la ciudadanía.

Los proxys son menos seguros que las VPN

Sin embargo, diversas voces advierten del riesgo que presentan estos proxys. A diferencia de las VPN, los proxys no cuentan con un sistema de cifrado incorporado y, además, la red de proxys propuesta por WhatsApp no está gestionada directamente por Meta. La falta de supervisión de la red de usuarios voluntarios a cargo de los proxys puede causar serias filtraciones en chats que deberían ser completamente privados, lo que podría tener graves consecuencias si se trata de chats empleados por la insurgencia.

Por eso, una herramienta más segura para usar WhatsApp en entornos restringidos es una VPN. Estas herramientas de ciberseguridad cuentan con servidores en diferentes países del mundo y permiten redirigir la conexión para acceder de manera segura a cualquier tipo de app, con la ventaja añadida de un sistema de cifrado robusto capaz de mantener la información transmitida en privado. Cualquier persona de China, Irán o Rusia, por ejemplo, podría conectarse a un servidor VPN en México para acceder a WhatsApp.

La seguridad de la información digital es más importante que nunca

Otra ventaja que ofrecen las VPN es el hecho de que sus servidores están gestionados por una empresa, lo que permite a la compañía garantizar la seguridad de sus comunicaciones. El uso de servidores no verificados o gestionados por terceros puede poner en serio riesgo la integridad de las comunicaciones, sobre todo considerando que los agentes maliciosos pueden hacerse pasar por voluntarios bienintencionados para interceptar las comunicaciones de los disidentes de manera más efectiva.

La seguridad y la integridad de la información que intercambiamos en internet tiene una importancia cada vez mayor, sobre todo considerando que se ha convertido en el principal medio con el que contamos para comunicarnos. Por eso, el dominio de diferentes herramientas de ciberseguridad resulta esencial para garantizar nuestra privacidad y nuestra libertad de expresión.