Así como el compositor Hernando Marín dice en su canción que “un grande nubarrón se alza en el cielo…y ya se aproxima una fuerte tormenta…” así mismo a un poco más de un año de las elecciones para escoger al próximo gobernador de Bolívar, una verdadera nube negra comienza a cubrir el cielo de nuestro departamento si es que en verdad los que dicen que aspirarían a ser candidatos cumplen con sus irrespetuosas aspiraciones.

Seguro estoy que serán muchos los que saldrán a argumentar que es un derecho constitucional elegir y ser elegido; es cierto; que es un derecho aspirar a un cargo de elección popular; también lo es; y que es un derecho a sufragar por quien aspire y se encuentre habilitado; y eso también es verdad; pero también es cierto el deber de respetar al pueblo.

Dios nos libre de la recua de los que anuncian que quieren gobernar el departamento, y que desde ya se les ve “sesionando” y ocupando “al gratin”, como dicen, los Cafés de los Centros Comerciales de la ciudad.

Hasta ahora son cuatro. Uno de ellos, es un activo militante de los mismos, de la politiquera casa García Romero – Zuccardi, y que cuando diputado se revelaron audios en los que hacía de interlocutor con el gerente del Hospital Universitario rogando por una “ayudita” económica para el jefe del ente fiscalizador del departamento. Todo pasó, y volvió a aparecer como servidor del ente departamental; cargo al que acaba de renunciar.

En otro caso, si antes uno dijo que Bolívar era ganador, y el actual insiste que “Bolívar Sí avanza”; ahora, uno de los cuatro osados y descarados anda diciendo dizque Bolívar será sobresaliente. Este es el mismo que vio truncado su periodo de gobierno ante la decisión de la Procuraduría de separarlo del cargo de gobernador, sancionarlo e inhabilitarlo por once años por los gravísimos hechos que lo vincularon con irregularidades en una licitación para la adquisición de libros escolares de educación básica primaria para instituciones del departamento.

También hay otro desvergonzado, el que haciendo parte no sólo de la Duma sino siendo su Presidente, se vio obligado a abandonarla y a cesar sus aspiraciones públicas durante doce años por sanción que también le impuso la Procuraduría al hallarlo responsable del pago irregular de unos viáticos a funcionarios de la Asamblea Departamental que nunca asistieron a una supuesta capacitación que nunca se realizó.

Y el último, ese mismo que por tercera vez ocupa un escaño en la Cámara Baja del Congreso; que no sólo está inhabilitado “de salida” para aspirar, porque su periodo de Congresista coincidiría con el del nuevo gobernador; es el mismo cuya situación jurídica con la Corte Suprema está como dice la canción “en el tibiri tabara”, o para usar lenguaje beisbolero, “en tres y dos”, o “entre la rubia y la morena” ya que en cualquier momento le podrán estar tomando las medidas de sus muñecas, para ponerle sus respectivas mancornas de acero.

Dios mío…líbranos de este nubarrón de descarados, que aunque estén aparentemente “limpios” y hayan cumplido sus sanciones y superadas sus inhabilidades, será que sabrán que significa inhabilidad moral? ¿O no dice acaso la Biblia que el perro vuelve a su vómito y la puerca lavada al lodo?

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018