Yúber ‘el Tremendo’ Martínez, un guerrero del boxeo y de Dios

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Poner la otra mejilla, es la única enseñanza bíblica que Yuberjén Martínez trata de olvidar. Ser boxeador para un joven de familia cristiana no fue fácil en un comienzo, pero cuando entendieron que es un deporte, que es un arte, los familiares y amigos aceptaron el camino que eligió ‘El Tremendo’ de la casa.

Sí, así le gusta que le digan y así quiere ser conocido en el mundo del boxeo, como ‘El Tremendo’, porque a pesar de que pesa menos de 49 kilogramos y mide 1,65 metros de estatura, ya es Campeón Panamericano de boxeo y medallista de los Juegos Olímpicos de Rio-2016.

Sus inicios fueron en Arboletes, municipio de la región del Urabá antioqueño, donde dio sus primeros golpes, difíciles, no por el dolor que le generaban, sino porque “a mis padres como pastores cristianos no les gustaba mucho el boxeo y la gente murmuraba de lo que yo había elegido”, recuerda Yúber.

Era duro porque escuchaba predicaciones de armonía, paz y buen trato al prójimo, mientras cada día se preparaba para ir a pelear con sus compañeros, a enfrentar en un cuadrilátero a un amigo y luego buscar en eventos municipales y departamentales pegar más duro para salir victorioso.

Fue allí donde encontró una respuesta en la Biblia, leyó sobre un personaje, pequeño de estatura, joven, menospreciado por muchos, hasta por su familia, quien decidió ir a pelear contra el enemigo que todos temían, un gigante de otro pueblo y lo venció, como Yuber vencía a sus rivales en los torneos.

“Me pegó mucho a la historia de David, que fue un guerrero de Dios y así me considero, porque por mi estatura me identifico con David cuando enfrentó a Goliat”, dice Yúber, el tercer hijo de seis hermanos de la familia que formaron los pastores Juan Martínez y María Rivas, líderes de la Iglesia Jesús El Buen Camino, en Turbo (Antioquia).

La primera pelea oficial de ‘El Tremendo’ fue en Caucacia, no recuerda el rival, pero sí que desde el segundo asalto le tomó la medida y le ganó, una motivación adicional para continuar su camino en busca de más ‘Goliats’ en su carrera deportiva, esa que hoy lo tiene como héroes de los Juegos Olímpicos Rio-2016.

“En la familia todos somos cristianos, nos hemos levantado por ese camino cercano a Dios, por eso estoy muy pegado y siempre voy de la mano de Dios, porque sin él no somos nada”, asegura el pugilista antioqueño, quien cada vez que visita a su familia en Turbo tiene una cita fija en la iglesia.

Con 24 años de edad, Yúber recuerda que hace unos años, cuando trabajaba como mecánico en un taller de bicicletas “nunca pensé clasificar a unos Juegos Olímpicos, pero Dios es grande y me dio la oportunidad de lograrlo, así que para eso me preparo” y no sólo se clasificó, también es medallista de los Juegos Olímpicos Rio-2016.