De renovación y de otros conceptos políticos…

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democracia

La relación ciudadano – Gobierno está repleta de paradojas singulares como poder acusar a la política de no innovar y exigir que se haga de tal forma que no se pueda dar la renovación.

Es lastimoso que la política sea cansina y repetitiva, que más allá de solucionar problemas temamos de cualquier acción que consideremos arriesgada.

La realidad que el ciudadano sea el que controle a los que nos representan es primero necesaria y segundo legítima por derecho propio.

La política es un arte falto de creatividad y en donde la seguridad raya en ocasiones el absolutismo y lejos de empoderar al ciudadano lo que se consigue es dar más poder a la burocracia y a esos guardianes que se dicen nuestros representantes.

La transparencia es exigible para la nueva política, pero en ocasiones, demasiada se esconde tras la cortina de la espectacularización y entonces tienden a sobreproteger acciones y discursos.

En ocasiones confundimos transparencia con indiscreción y desproteger a partes vulnerables, como es el caso de Tony Canto, desvelando el colegio de una Ministra como es el caso de Pilar Alegría al que coloca en una delicada situación. ¿No todo vale señor Canto, ni siquiera en la política?

Cuando se habla de regeneración, en ocasiones lo confundimos con renovación y si bien esta renovación de Gobierno ha tenido algunos aciertos, también algunos desatinos.

La retirada de Dº Ivan Redondo, mercenario ideológico, que se vende al mejor postor ha sido una decisión más que acertada del Señor Presidente de España; pues gran parte de sus males actuales corresponden a parte de sus ideas, eludiendo responsabilidades, aunque no sueldos millonarios.

De desatinos también tenemos algunos, así como la retirada de José Luis Ábalos y Carmen Calvo, dos de los mejores ministros del gabinete de gobierno.  Quien sabe quizás no lo sea   tanto, pero eso será el tiempo el que dirá o desmentirá.

Torpezas algunas más, por supuesto, ¿Cómo no regenerar algunos de esos cargos que son nefastos como el de Irene Montero o el de Garzón?

Arreglos a medias, no son arreglos, sólo parches que no solucionan y que si bien hace que todo pueda seguir funcionando lo haga a medio rendimiento.

En los momentos que estamos viviendo se precisa que la maquinaria funcione a plena potencia y rendimiento para poder salir de esta gravísima crisis

Quizás deberíamos volvernos a formular la pregunta ¿para qué están los políticos y para que los necesitamos?

No olvidemos que la Administración es ese lugar en donde apenas existe riesgo, si demasiada rigidez, por el excesivo número de protocolos y rutinas y es en la política en donde se plantean los verdaderos conflictos, pues las decisiones, normalmente asumidas, no están marcadas por la objetividad y es donde se encuentran a los que nosotros elegimos.

Administración y gobiernos es donde se encuentra la verdadera fricción. En ocasiones la Administración quiere corregir la frivolidad de determinadas providencias, aunque muchas veces no lo logre.

En otras ocasiones son los gobiernos los que se aprovechan de su rigidez para evitar avanzar, especialmente en temas sociales que siendo los más necesarios suelen ser los más ignorados, lo que no significa que no sean manipulados, especialmente en la época electoral.

La pregunta que antes he planteado quizás la tenga que reformular y ¿No sería precisa , ahora más que nunca, una despolitización que beneficiase al ciudadano?

Por: José Luis Oriz