A poco más de un mes  para que se  celebren  las elecciones presidenciales  en Nicaragua, el ambiente  es de zozobra y de incertidumbre. La dictadura ha cerrado  todas las posibilidades para que haya una salida pacífica a la grave crisis sociopolítica que atraviesa este sufrido pueblo. Realmente es lamentable ver que, descaradamente el dictador ha hecho  todo tipo de trucos  ilegales con tal de permanecer en el poder. El tirano Daniel Ortega ha destruido  Nicaragua, la quiere convertir en una parcela de su propiedad  y que el pueblo sea sumiso empleado de sus caprichos.

Lo que va a ocurrir este siete de noviembre en Nicaragua es una farsa electoral más que ejecuta  el dictador desde que llegó al poder,  es un acto de apariencia para  engañar a la comunidad internacional. Estas elecciones son un fraude muy bien planificado y prefabricado con suma maestría, comenzando que el dictador mandó a prisión a todos los candidatos que consideró que eran una real amenaza que le ganaran en las urnas  si  en todo caso estas elecciones hubieran sido libres y transparentes. Y además les quitó la personería jurídica a los principales partidos políticos de oposición.

En estas elecciones el árbitro electoral (Consejo Supremo Electoral), está parcializado, bajo el control absoluto de la dictadura, los magistrados que integran esta Institución del Estado que deben velar por la transparencia del voto ciudadano en este proceso, más bien están para cumplir las órdenes del dictador. Esto nos lleva a sacar la siguiente conclusión: está muy bien claro que el diseño electoral que ha hecho la dictadura beneficia únicamente las  ambiciones perpetuas de poder  de Daniel Ortega.

Otro elemento que  se debe mencionar es la censura a medios y la prensa independiente por parte de este régimen totalitario, mandarlos a callar es una estocada a la libertad de expresión y una puñalada certera a la verdad. Con estas medidas los que han quedado con amplia cobertura de divulgación en la campaña electoral son los medios de comunicación oficialista. Ha quedado demostrado y muy definido cuál es el camino que ha tomado la dictadura con tal de seguir  gobernando.

Hay más de ciento cincuenta presos políticos en las cárceles, incluyendo a los candidatos presidenciales, a los que la justicia de Ortega les han fabricado delitos como justificación y mantenerlos a encerrar bajo las peores e inhumanas condiciones. Todos los encarcelados políticos son inocentes, no es un delito exigir libertad, democracia y mejores condiciones de vida para el pueblo. La represión continua y en alta escala contra toda manifestación de oposición contra la dictadura.

También están  los  colaboradores  partidos políticos minoritarios y sin posibilidades de nada   que están prestándose a este circo electoral de la dictadura, son aliados encubiertos  del sistema, si han aceptado participar en estas elecciones amañadas  es porque estos pequeños partidos zancudos le hacen el juego y por algo tiene que ser. Si estos candidatos  tuvieran un poquito de dignidad y escucharan la voz del pueblo ya estuvieran  renunciado y se ocuparan de  alzar la voz en contra de esta farsa electoral y más bien lo estuvieran denunciado por todos los medios necesarios.

El pueblo está consciente de esta mentira electoral, tal a como lo dice el verdadero y sabio refrán popular: ´´esto es a tigre suelto con burro amarrado´´. Desde ya estas elecciones son ilegitimas, a las cárceles de la dictadura siguen llegando los presos políticos, la masa de exiliados a otros países siguen aumentando y el enfrentamiento con la iglesia nos tiene convencidos que todo lo que está pasando es un signo verídico que el dictador Ortega nos conduce a los años ochenta otra vez.

Es por eso que desde ya varios países democráticos del mundo han declarado de antemano que no van a reconocer el resultado de estas elecciones fraudulentas y estamos seguros que de igual forma lo harán  muchos otros más. Tampoco habrá  observación internacional lo que significa que estas elecciones son desde ya carente de toda legitimidad. Todo está dado  para que acudan a las urnas únicamente los  seguidores del tirano y algunos tantos otros intimidados también, la mayoría del pueblo no lo hará porque no hay por quien votar. Nicaragua es de los nicaragüenses.

Por Fabio Mendoza Obando
Poeta y escritor nicaragüense