La sociedad mundial parece estar sometida a la tiranía de los incapaces y desorientada respecto de tener claros los conceptos del comportamiento racional, lo que lleva a hacer impensable que se pueda, por tanto, exigir una conducta medianamente marcada por el sentido común, a aquellos que tienen en sus manos los designios del mundo.

Echen, si no, un vistazo a la Historia reciente en lo que atañe a decisiones de organismos internaciones y a alguno de los países citados, España, Brasil, Estados Unidos, Mexico, etc…, y compruébelo el incrédulo.

Esta tiranía ejercida desde las instituciones del poder parece permitir, cuando no fomentar, que asistamos impasibles a la puesta en escena de una verdadera locura que se ha extendido más rápido que la pandemia del COVID-19 y que después de haber incurrido en graves errores algunos hayan pedido disculpas por ello.

Si no han sido muchos, en el caso de España algunos como Patxi López, Javier Lambán, Ximo Puig o Almeida, Isabel Blanco, y algunos más. Como pueden ver no distingo de colores, sino de personas, lo cual los hace grandes y dignifican no solo a su persona sino a su hacer de político.

Otros sin embargo siguen empecinados en sus intereses y sus guerras particulares ignorando, manipulando y maltratando a los sufridos ciudadanos, eso sí preservando sus propios intereses que es lo que los mueve y motiva únicamente.

En otros países ocurre lo mismo pero este es un artículo y no una relación de, los escasos, políticos que han mostrado una pequeña dignidad y a los que les agradezco, como ciudadan, esa virtud en los tiempos que estamos viviendo.

Si a pesar de ello, siguen manteniendo, esos nefasto ejemplos de políticos, su arraigo en la sociedad y los ciudadanos no toman postura ante la desfachatez, el insulto con el que nos agravian y la provocación que supone todo esto sólo es el síntoma, claro y manifiesto de la enfermedad que sufren algunas sociedades, entre ellas la española. Iría más allá quizás y quizás eso sea peor, y es que nuestra autoestima ha caído a los niveles más bajos que podríamos imaginar ante estos comportamientos.

Se ha convertido en un lugar en el que los políticos, algunos jueces y algunos periodistas tiene el campo abierto para hacer y deshacer a su gusto, sin que sirvan las lamentaciones de los sufridos ciudadanos.

Hay muchas fórmulas de que la democracia se debilite, una de ellas, la más soterrada y subrepticia, que la socaba y la desacredita, es el empleo constante y permanente por parte de ciertos gobernantes de la palabra como gesto demagógico, como arrogante impostura, como continuo ejercicio de sectarismo desde las instituciones más representativas, como manera de proclamar como verdades lo que son continuas y permanente mentiras. En cierto modo, es un ejercicio de tiranía política por parte de quien detenta el poder el empleo del verbo infamante, de la palabra falaz, con el avieso ánimo de faltar a la verdad, huir de ella, ignorarla o, sencillamente, despreciarla, valiéndose incluso de la descontextualización de la Historia como arma arrojadiza.

Y eso es lo que están haciendo una cuadrilla, pues no se merecen otro calificativo, de algunos de los nuevos gobernantes de este mundo acaben con la libertad……y la democracia….

Por: José Luis Ortiz