Lo agraciado en el intervalo de nuestra preparación académica, es que conocemos diferentes clases de maestros en la manera que imparten y comparten sus discernimientos congénitos, hay profesores en incomparables ciclos que carecen de habilidades eficientes para que el alumno comprenda vigorosamente en la lección que tiene dificultades, dar clases es un arte, mi admiración para las y los que ejercen esta profesión que multiplica inspiración.

Durante mi amada primaria y recordada secundaria tuve la prerrogativa de conocer muchos instructivos en su mayoría damas, que para siempre las admiraré, de todas ellas 4 han sido en mi vida muy pero muy especial: Bertha Adilia Ramírez López, me enseñó a leer ella me dio primero y sexto grado, con ella inicié y finalicé mi adorable primaria, mi cariño genuino para ti dulce educadora.

En tercer año de la secundaria tuve el honor de recibir clases, de una literata, licenciada y declamadora por excelsitud; Iris Masis Miranda, una instructora aplicada en la ortografía, de éstas pocas quedan, siempre te conmemoraré. Cuarto año conocí: A Gioconda Montano licenciada en lengua y literatura, exigente en gramática esto es excelente.

Conny Ñamendy, fue mi maestra del último año de secundaria, rigurosa en su clase de español pero muy fácil de entender sus explicaciones, todos los docentes que me han dado clases en las diferentes materias les agradezco continuamente, ustedes han hecho de mi humilde persona un intelectual, y procuro aplicar diariamente las buenas enseñanzas que he recibido de todos los maestros que he conocido.

El buen maestro se preocupa para que el alumno enriquezca su lexicón, hoy en día motiva angustia como hay tantos bachilleres y universitarios que su nomenclatura es realmente vergonzosa, en todos los centros educativos, deberían instar más la grata lectura fundamentalmente del diccionario de sinónimos y antónimos, es una pena que muchos profesionales son aplicados en cantinela ya sea en lo verbal o textual, para resolver esto de la coletilla es imprescindible leer el diccionario.

Los acentuados didácticos saben persuadir a sus discípulos, a que sean competitivos y responsables, para lograr hacer respetable profesionales e instruido, necesitamos muchos años de denuedo, para obtener este objetivo tan deseado, precisamos guía esa luz diáfana que nos ilumine constantemente, en esta vía infinita del saber y esta luz son los maestros ellos son fijos aliados para que seamos coronados con auténtico laurel, en los maestros debe resplandecer lo transparente, debe saber corregir la errata del principiante.

Pedagogos reciban congratulaciones, ustedes son los intérpretes de los artistas, son los autores para ampliar nuestros conocimientos, el sublime maestro lo mejor enseña y es cómplice para realizar mi ensueño, para ser exitoso mi vida empeño, cada maestro creó mi diseño, son dueño de lo que soy, hoy donde estoy, y por donde voy de ti maestro orgulloso estoy. En la docencia la negligencia resta y la paciencia suma y perfuma la inteligencia, y hace la diferencia de la perseverancia, acá con ansia, se rinde la ignorancia al igual que la arrogancia.

Por: Carlos Javier Jarquín
carlosjavierjarquin
Escritor y poeta