Miles de consumidores de impresoras de uso personal u oficina, al tiempo se pueden encontrar con la sorpresa de que dichos aparatos informan al computador, que es necesario cambiar las almohadillas absorbentes de tinta (pese a estar en buen estado) o se puede dar el “aviso” de que el cartucho de tinta ya se agotó (aunque no sea cierto). En las computadoras se da algo similar, principalmente en los sistemas operativos que caducan (esa es la estrategia de grandes compañías como Microsoft y Apple).

La compañía Apple, en dado momento admitió la aplicación de la obsolescencia programática en sus iPhone. Y es que tal obsolescencia, implica un bloqueo intencional o un funcionamiento deficiente de los aparatos al punto que, el consumidor se siente obligado a comprar otro dispositivo.

En el caso de las impresoras que presentan algún tipo de falla “ficticia”, Francia inició la investigación contra la compañía Epson tras la denuncia de la asociación Halte à l’obsolescence programmé. Además, por culpa de esa obsolescencia prematura, en Francia se han saturado en poco tiempo, los centros de acopio de equipos electrónicos desechados.

Ese tipo de hechos implica, que en nuestro planeta se presente una alta contaminación por desechos tecnológicos, muchos de los cuales van a parar a los ríos, lotes baldíos, playas y mares. O sea, la mayoría de fabricantes (de todo tipo de cosas que en poco tiempo se vuelven basura), no están a tono con la producción sostenible.

Además, cuando un aparato de esos falla (por estrategias de vil mercantilismo) en poco tiempo y sin que los vendedores quieran darle una garantía de reposición, entonces el bolsillo de los compradores se ve impactado, al tener que gastar más dinero al adquirir un nuevo aparato o equipo.

Por otra parte, es evidente el poco o nulo interés de la Organización Mundial del Comercio, en cuanto a establecer fuertes sanciones contra las compañías que fabrican cosas de limitada duración o funcionamiento.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Escritor, investigador y comentarista de temas cotidianos.