Políticos adeptos e ineptos

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“Ningún hombre es demasiado bueno para gobernar a otro sin su consentimiento”.
Abraham Lincoln  (1809-1865)

Abundantes políticos, son adeptos e ineptos, les encanta abatir los derechos de sus compatriotas, da pena cuando un pueblo permite que atropellen sus derechos universales. Son exiguos los presidentes que merecen ser elogiados sinceramente, durante su mando en la Presidencia son devastadores de los bienes pertenecientes al Estado, del dinero que debe invertirse  en obras; públicas, sociales, culturales, deportivas, educación y salud.

Los habitantes de muchas naciones han sido defraudados acentuadamente  por hombres desalmados. A estos habitantes los han conducido a vivir en extrema mediocridad, no es necesario mencionar nombre de estos países, donde el pueblo no ha muerto por naturaleza, si no por melancolía inenarrable. Muchos tienen que dejar su patria para no morirse de hambre junto a su familia. Donde un presidente se apodera de todos los poderes del Estado y de los diferentes medios de comunicación, se convierte en eminente opresor, agobia firmemente  el sentir y pensar de cada elector, el mayor perjudicado es el de clase baja.

Sin generalizar, el político aplica en exageración la hipocresía y sus seguidores son sus alumnos. El  político corrupto se viste de apariencia y se alimenta de amistades falsas, él es enemigos del verdadero intelectual que les brinda formidables sugerencias. El tirano usa inteligencia descolorida para el pueblo y colorida a su favor… ¿Que ganamos con matarnos unos a otros?, mejor unámonos por el bien común, trabajemos unidos  para destruir, la ignorancia y pobreza que cada día respiran con notable júbilo.

El hombre se  obsesiona tanto por obtener poder y dinero, que es capaz de mandar a eliminar, a todo aquél que según él es su tropiezo en su destino, los dictadores creen que nunca van a morir, se enferman exageradamente se creen creadores del universo y dueño de los pensamientos de los demás, actualmente en muchos países se desarrolla en excesivo esplendor la corrupción y el irrespeto a los derechos de cada ciudadano.

En algunos países puntualmente la libertad de expresión ha dejado de sonreír y están aplicando mil maneras de pausar la respiración a su semejante, casi todos los presidentes  son deslumbrantes traidores, después que el pueblo los pone en el poder ellos se burlan públicamente de sus paisanos a través de sus acciones. Es increíble que muchos gobiernos han prohibido absolutamente, el derecho de que el pueblo se exprese libremente e ilimitadamente, vivir sin desahogarse plenamente, es vivir sin sentido, es morir con sentimientos enjaulados, es morir sin haber tenido el privilegio de conocer el fabuloso color de la vida. «Donde hay poca justicia es un peligro tener razón». Francisco de Quevedo  (1580-1645).

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
Escritor y poeta