Siempre se ha dicho que la gente no cambia, que es imposible cambiar a alguien, pero hoy os puedo confirmar que la gente cambia.

Yo siempre he dicho que odiaba a los niños, más que nada, porque no tienen filtro y siempre dicen la verdad, pero de repente, se me ocurrió que podría buscar trabajo en el sector de la educación, no me preguntéis como a alguien que odia a los niños se le puede ocurrir tan loca idea, quizás es la crisis de trabajo que existe en España, quizás es porque la otra opción era auxiliar de clínica veterinaria, y amo tanto a los animales, que lo más probable es que no pudiese verlos ahí anestesiados y operados.

Así que ahí me embarqué en la Educación infantil, comencé a pedir información por todos lados sobre los cursos, las titulaciones y demás. La mayoría me preguntaba que suponían me gustaban los niños, y, por supuesto, yo mentía descaradamente, lo que no sé es si de tanto repetirlo, al final terminé creyéndolo, porque, sinceramente, a día de hoy he de decir que amo lo que estoy estudiando, que cada vez que veo a un crío menos de seis años, mi corazón de bruja fría se derrite. Cada vez que pienso en esos pequeños, recuerdo a mis hijos la primera vez que entraron al colegio, lo pasaron mal ellos y yo, pero ahora he comprendido que es un proceso natural, que existe un apego tanto del niño con la madre como a la inversa, y yo que pensaba que era rarita… pues se ve que no, que científicamente se debe dar ese apego, e incluso es necesario para que el desarrollo del niño sea pleno. Resulta que lo hice bien, ya que según la teoría que he estudiado, la falta afectiva en los primeros años del niño, puede incluso llegar a perjudicar el desarrollo del niño.

Para los que piensen que Educación infantil solo consiste en enseñarles los días de la semana y ponerlos a dibujar, se equivocan, las profesoras o profesores de educación infantil tienen una gran responsabilidad sobre sus hombros, de ellos va a depender el desarrollo de esos niños. Pero no solo echemos esa responsabilidad a los profesores, pues desde que el niño nace, va pasando por fases de desarrollo en las que debe avanzar.

Cuando vamos a ser madres, en vez de tanta posturita para parir, lo que deberían es enseñarnos como estimular el desarrollo de nuestro bebé, deberían enseñarnos, que a cierta edad es normal y necesario que el niño dibuje simples rayajos en un papel, pues si no lo hace se le debería estimular para que lo hiciera.

Lo que no entiendo es como han dejado circular esos libros que dicen que debes dejar llorar al bebé y no hacerle caso, y que de esa forma se callará y dormirá él solito. A ese tipo deberían darle un guantazo y dejarlo encerrado entre rejas llorando sin que acuda nadie a ver qué le ocurre.

Si tu llora, es por algo, y si un bebé llora también es por algo. Lo mismo simplemente necesita los brazos de su madre, tened en cuenta que, para ellos, el enfrentarse a un mundo desconocido, fuera del protector vientre materno, puede ser aterrador, pero si encima, la madre que es la que debería ofrecerle la seguridad y protección que necesita en ese lugar inhóspito, no lo hace, ¿Qué sentiríais?

¿Y si os soltaran una mañana de repente, en un sitio extraño? Ellos no saben que eso es un cole donde vas a ir a recogerlos más tarde, ellos no tienen concepto de tiempo, simplemente ven que sus padres lo han abandonado.

Si alguien a quien quisierais os soltara en un bosque y se largara ¿Qué pensaríais? Pues así se sienten ellos.

Por eso, como dama consejera, os digo que los abracéis, que los achuchéis y les deis todo el amor posible, porque ese amor los convertirá en mejores personas en un futuro.

Por María Beatriz Muñoz Ruiz