Las redes se han llenado de alarmismo y de burlas por la noticia del posible apagón indefinido en toda Europa. Muchos no lo creen, otros hablan de teorías conspiratorias y comparan este posible apagón con el covid.

Nada se sabe, podemos pensar cualquier cosa, como que somos cobayas de laboratorio con las que experimentan y estudian para modificar algo en nuestra sociedad y, por supuesto, ganar más dinero con ello.

No sé lo que ocurrirá, lo único que puedo asegurar es que, ocurra lo que ocurra, siempre es por dinero.

Pero bueno, dejando de lado si va a suceder o no, cuando pensé en esta posibilidad, pensé en el móvil y en el ordenador, pero luego eso dejó de cobrar importancia en mi mente para sentirme horrorizada ante la idea de no poder cocinar, ni tener luz, no poder usar la calefacción o simplemente no poder poner una lavadora. ¿Cómo podían sobrevivir nuestros antepasados sin electricidad?

Cuando al ser humano se le plantea un problema, automáticamente en su mente aparecen múltiples posibles soluciones. Yo confieso que no pensé a lo grande, solo pensé que debía comprar más velas y mecheros, después, compraría comida que no necesitara ser cocinada, que viniera en latas, y por último pensé que los que hubieran tenido la suerte de instalar en sus casas los carísimos paneles solares, no tendrían ningún problema si hubiera un apagón, vamos, imagino yo, que tampoco soy una experta.

Y esta última idea se demoró en mi mente más de lo normal, ahí está el negocio, pero claro, solo son suposiciones, como hacen todos los que opinan en las redes sociales, porque aquí todo el mundo opina cuando se lanza una noticia de esas, pero nunca se cree nada hasta que sucede, aunque… ¿y si no sucede?

En el caso de que sucediera, creo que sería aún más terrible que la pandemia que acabamos de pasar, bueno, la que estamos aun pasando pero que con muchos no va. Creo que España está preparada para un apagón de unas horas, pero… ¿indefinido? ¿a qué se refieren con indefinido? ¿días, semanas, meses?

Ahora pensemos a niveles sanitarios ¿Qué sucedería con las personas que se hallan conectadas a respiradores o dependientes de cualquier máquina?

Claro que, ya me estoy imaginando la rueda de prensa de nuestros dirigentes cuando se crea inminente el apagón “No se preocupen, es un simple resfriado, ah, no, perdón, que eso ya lo dijimos cuando el covid, quería decir… que solo serán unos minutitos de corte de luz, no hay que inquietarse, todo está totalmente controlado”

La verdad que esta idea me deja mucho más tranquila, el hecho de recordar lo estupendamente bien que se ha gestionado el covid mundialmente, el beneficio que ha supuesto para los gobiernos la muerte de los más ancianos y el enriquecimiento de los más ricos, me hace pensar que todo está controlado.

Para quien no lo haya entendido, estaba siendo sarcástica, no sé si saldremos alguna vez de esta crisis mundial, no sé el futuro que les esperará a nuestros hijos, solo espero que los dirigentes no olviden que el bienestar de los más jóvenes y la educación van a afectar directamente a los que ahora se sientan en el congreso a discutir por estupideces mientras la incoherencia de las medidas arrasa a los ciudadanos. Mis hijos están en clase con las ventanas abiertas y pasando frío, que ya empieza a hacerlo, la mayoría de los médicos y funcionarios siguen con las consultas online mientras los campos de futbol se llenan y la gente va sin mascarillas por la calle.

Eso sí, no todos los funcionarios siguen en sus casas, las bibliotecas están abiertas desde el primer momento, y los funcionarios están allí trabajando como siempre. Para ellos va toda mi admiración, no solo por el hecho de haber estado allí desde el principio, sino por su dedicación y su amabilidad.

Yo vivo en Granada, y siempre voy a la biblioteca pública de la calle Profesor Sainz Cantero, jamás he recibido un mal gesto o una contestación desganada. Por el contrario, su amabilidad, su paciencia y su atención al público es de diez, y mi conclusión es que aman su trabajo, aman los libros y a los lectores que se interesan en ellos, sin embargo, en otros organismos públicos, su trato al cliente deja mucho que desear, y eso que no es presencial, si fuera presencial estoy segura que algunos deberían llevar bozal para no morder a alguien.

Bueno, y volviendo a lo del apagón, como Dama consejera os digo: Comprad velas, latas de atún, libros para entreteneros y cargad el satisfyer antes del apagón.

Por María Beatriz Muñoz Ruiz