Alexander Schallenberg, canciller austriaco, ha anunciado confinamiento total a causa del nuevo crecimiento de casos por Covid-19. El repunte de casos nuevos se aproxima a un aumento del 300% entre el 20 de octubre y el 18 de noviembre. Además, el número de muertes aumentó en un 200% entre el mes de octubre y noviembre.

El confinamiento cobijará a vacunados y no vacunados, empezará a partir del lunes 22 de noviembre y durará al menos 20 días, también será obligatorio desde el primero de febrero la aplicación del biólogo. Restaurantes, gimnasios, espacios de ocio y tiendas no esenciales quedarán cerradas durante el confinamiento.

El creciente aumento se presume es derivado de la abstención hacía la vacunación, apenas el 66% de la población culminó la segunda aplicación con eficacia, apuntando a ser una de las cifras más bajas en Europa Occidental.

«A pesar de meses de persuasión, a pesar de todas las campañas en los medios de comunicación, a pesar de todo, no hemos podido convencer a la gente de que se vacune» apuntó Schallenberg.

Otro de los obstáculos es la posición con respecto a la vacunación obligatoria por parte del partido ultraderechista FPÖ, que representa el 20% de los votos en el país. Herbert Kickl, líder del FPÖ, afirmó que la obligatoriedad de la vacuna es una posición dictatorial. Lo más relevante es que a día de hoy, Kickl, se encuentra en cuarentena a causa del covid.