Desde el infinito universo,
mil estrellas convocadas
para acunar a un bebé
que en abril,
prevista tiene su llegada.
Aún no decidieron su nombre,
los ángeles no se aclaran,
pero llegado el momento
con el suspiro del viento
harán llegar a sus padres
la decisión acertada.
Y cuando nazca…
Oh, cuando nazca,
yo, su tita, invocaré al agua
para que siempre tenga limpia su alma,
invocaré al viento;
para que la meza dulcemente
y tenga dulces sueños,
llamaré al fuego;
para que el amor nunca falte
y el odio, de ella, se mantenga lejos,
y, por último, invocaré a la Tierra;
madre que nos da sustento,
para que su andar sea firme
y su rumbo cierto.
Desde ahora envío al futuro un beso
que quede prendido en su pecho
y sepa que a este mundo llegará
acunada con el amor
de todos los que la queremos.
–Duerme dulce, coge fuerzas,
el universo alumbrará tu camino
para que no te pierdas.

Por María Beatriz Muñoz Ruiz