Carolina. Foto Dereck Álvarez Paternina.

La chica que muchos conocen en pleno Centro Histórico de Cartagena, que se ha convertido en la burla; pero al mismo tiempo víctima de la indiferencia social, está perdida en la desesperanza, en medio de una ciudad que no le abre las puertas a la posibilidad de recuperación.

Al verla esta mañana desnuda en la avenida Venezuela, no resistí quedar envuelto en la responsabilidad que todos debemos tener en un caso como este; de lo contrario me convertiría en un victimario y desalmado igual que muchos que hoy conocí.

Rápidamente a la voz de ayuda, ciudadanos buenos respondieron al llamado y consiguieron ropa para vestirle y me dije: “los buenos somos más, solo que tenemos que reaccionar a tiempo”.

Confundida, con la mirada triste y perdida, logré sacarle unas cuantas palabras. Su actitud realmente me llevó a pensar que tenía problemas de salud mental.

“Carolina”, dijo que se llamaba, oriunda de la capital cordobesa, en la Costa Caribe Colombiana y con “18 años de edad”. Es algo de la información que logré sacarle, mientras estaba sentada en uno de los andenes del sector La Matuna (Foto portada principal).

Insensibilidad social

Carolina. Foto Dereck Álvarez Paternina.

Me veían muy raro al lado de esta Princesa, que podía ser mi hermana, quizá mi hija. Me hacían señas: “está loca”, era el mansaje de algunos transeúntes, que al parecer la conocen.

Me sorprendí tanto de saber que mucha gente se había acostumbrado a verla en ese estado, se había convertido en burla y desprecio para la sociedad.

Recurrí a contactar al Departamento Administrativo Distrital de Salud, Dadis y al Centro Regulador de Urgencias y Emergencias, pero la falta de ambulancias disponibles no permitió que le atendieran.

Se perdió rápidamente de mi vista e informé al cuadrante de la Policía, en el Centro Histórico de Cartagena, que también conocía el caso y comenzaron la búsqueda de la “mujer que se desnuda” (doloroso escuchar por los radios de la Policía “la mujer que se desnuda” y descubrir que es habitual verla en ese estado). Así la conocían, lo que desconocían es el Código Nacional de Policía y Convivencia en el Artículo 41°, de la Atención Integral a la Población Habitante de y en Calle, en su parágrafo 3, que señala: “La Policía Nacional deberá trasladar en el término de la distancia a los hogares o centros de atención que el ente territorial tenga dispuesto para dicho efecto, a los ciudadanos habitantes de y en calle que se encuentren bajo el efecto de sustancias psicoactivas que les vulneren su voluntad y que generen alteración de la convivencia afectando los derechos de los demás ciudadanos”.

Carolina es una de las 1.400 habitantes de calle en la ciudad, que duermen ante el paso indiferente de transeúntes.

Lo más asombroso es que al indagar con personas que laboran en el Centro Histórico, la mayoría conoce el caso, es común verla en ese estado y es parte de la cotidianidad en esta zona de Cartagena.

Pero lo que es intolerable es que se conoce que la abusan sexualmente. Sí y ahí sí que es realmente triste conocer que existan personas, comerciantes y residentes del Centro Histórico, que aseguran haberla visto ser víctima de abuso sexual por parte de indeterminados y no se les mueve el alma para llamar a las autoridades y denunciar.

Es que la juzgan, la tratan de loca, prostituta, mujerzuela y no la ven como mujer, víctima, ser humano desamparado que requiere atención, que tiene derechos igual que cualquier ciudadano colombiano.

Carolina: “¿Sin derecho a la salud, a la protección, a la atención del estado por su situación de indefensión?”, me pregunté.

Recorrí las calles y no pude encontrarla. Salí en busca de la Secretaria de Participación Ciudadana por recomendación de un funcionario del Centro Regulador de Urgencias y Emergencias, que aseguró vía telefónica que conocían el caso, que en el momento no podían atenderle por falta de ambulancia (“estaba varada en Bocagrande”, me dijo).

Encontré a la funcionaria, Arianna Castro Puello, en los pasillos del Palacio de la Aduana y quedó en atender el caso una vez puedan encontrar su ubicación y solicitarían el acompañamiento de la Policía y del Dadis, al considerar que puede ser un caso de salud mental.

Al cierre de esta publicación un portavoz del Departamento Administrativo Distrital de Salud, Dadis, confirmó la disponibilidad de ambulancia y que quedan a la espera que les informen el paradero de Carolina.

Todos somos responsables de salvar a Carolina. Si la ven avisen a las autoridades competentes: Policía Nacional al 123 o 112, al Centro Regulador de Urgencias y Emergencias llamando al 125. Yo haré lo mismo y dejo la primera entrega de esta historia; porque salgo a recorrer las calles del Centro Histórico, San Diego y Getsemaní, con la esperanza de encontrarla.

Yo también soy responsable. Si no la ayudo seré un victimario, igual que muchos que la ven a diario.

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