La constante lucha contra las nuevas posiciones del gobierno de Bukele ha llevado a que desde Washington se publicase un informe que desvelaba nombres de cinco magistrados de la Corte Suprema Salvadoreña, presuntamente enlodados en corrupción. Bukele tildó esto como «pura política e injerencia de la más bajera»

«Queda claro que la lista no tiene nada que ver con ‘corrupción’, sino que es pura política e injerencia de la más bajera» Además, añadió desde su cuenta de Twitter que es «extraño» que entre los sancionados «no viene mencionado nadie de la oposición».

Las recientes críticas nacen a partir de las reformaciones de leyes en base a la jubilación de jueces y magistrados superiores a 60 años. Esta decisión es interpretada como una limpieza del sistema judicial a cambio de nuevos jueces jóvenes, que para los detractores, son jueces amigos de Bukele. También ordenó la reelección inmediata, irrumpiendo la magna constitución del país, alegando que está imitando a los demás gobernantes de América y que la constitución se escribió pensada en gobiernos de hace 40 años.

Esta jugada se dio mientras la prensa enfocaba sus cámaras y miradas a la legalización del Bitcoin dentro del país. De hecho, un dato no menos importante, en la reciente bajada de precios el pasado 20 de septiembre del sector Cripto, el mandatario ordenó comprar 150 BTC más para que fuesen destinadas a la reserva de criptomonedas del país, la transacción fue de 6.3 millones de dólares. El Salvador hoy cuenta con una reserva de 700 BTC avaluada en más de 26.5 millones de dólares.

¿Planes a futuro?

El mandatario, desde sus estrategias comunicacionales modernas, enfocada a jóvenes y respaldada en tendencias, elude toda crítica y recibe aceptación. La última de sus estrategias fue cambiar su información en Twitter, pasó de ser «Presidente de El Salvador» a «El dictador más cool del mundo mundial». Una estrategia que enlaza la jocosidad y los discursos de la oposición y obtiene a su favor aceptación mundial. ¿Estará planeando Bukele, con estas estrategias, ir enclavando en la mente colectiva su posible ascenso a un organismo internacional después de su mandato y aparente reelección? ¿o es mera jocosidad con fin de aceptación?