Esta noche me he puesto sentimental y he llorado con un video que he visto en el que un anciano cuidaba con cariño de su mujer. Me he acordado de mi abuelo, de lo mucho que cuidaba de mi abuela y de lo difícil que ha sido su ausencia, para ella en especial, porque por mucho que los demás lo echemos de menos, cada uno seguimos con nuestra vida, pero ella… desde ese instante, hubo media parte de su vida que jamás volvería, dejando un hueco irremplazable.

Mi abuela vive con mis padres y a simple vista no le falta nada, tiene nuestro cariño y amor, pero le falta lo más importante, esa pareja que la entienda nada más con mirarla, mi abuelo, ese maravilloso hombre que vivía para hacerla feliz, que siempre tenía una sonrisa para ella, el que la entendía y sabía manejar su mal carácter cuando le salía, él era quien siempre le limpiaba las gafas y le sacaba una sonrisa.

Ahora, los demás, muchas veces por pertenecer a otra generación, vemos las cosas de otra forma y ella se siente incomprendida, y les puedo decir que mi abuela es testaruda e intenta convencernos de su postura, pero… ¿sabéis lo peor de todo? Que nosotros no somos mi abuelo, él la entendía, algunas veces le daba la razón y otras la convencía de lo contrario. Se compenetraban tan bien que, si no llega a ser por mis bebés, mi abuela hubiera muerto de tristeza al poco de morir mi abuelo. Nunca me cansaré de decir que mis mellizos fueron los que nos salvaron a todos, cuando ellos nacieron hacía dos meses que se había ido mi abuelo, ellos nos dieron un motivo por el que seguir, y a pesar de ello, seguimos sufriendo su pérdida como el primer día.

Es triste llegar a ancianos, pero cuando tu pareja está junto a ti, tu vida parece más llena, es como si ocuparas un lugar en este mundo en donde los demás son visitantes que van y vienen para luego seguir con sus vidas, pero a ti no te importa, tú lo tienes a él, os cuidáis, os peleáis, os besáis y os ayudáis en el día a día.

Dicen que el amor está sobrevalorado, ¿eso creéis? ¿o lo creéis porque no habéis encontrado ese amor verdadero con quien deseéis llegar a ancianos? ¿Sabéis qué? en realidad, no importa, si no lo has tenido, jamás lo echarás de menos, jamás echarás de menos a esa persona que dormía a tu lado, jamás echarás de menos sus buenas noches y sus buenos días, sus conversaciones, sus atenciones, jamás echarás de menos esos recuerdos construidos durante años juntos.

Los hijos son nuestra vida y siempre lo seguirán siendo, pero ellos se hacen mayores y se van, es ley de vida, como se suele decir, ellos deben construir su propia familia o su futuro como mejor lo deseen, entonces solo quedáis los dos.

Sentís esa soledad y el vacío de una casa que antes estaba llena de niños y ruido, pero entonces, comenzáis otra etapa de vuestra vida, os miráis y comprendéis que ahora os toca disfrutar el uno del otro. Vuestras manos están arrugadas y vuestro cuerpo no es el mismo, pero vuestras miradas siguen siendo las mismas, más sabias, más compenetradas y más comprensivas.

Pero la vida se hace muy difícil cuando se lleva a uno de los dos, cuando tu cuerpo se siente aún más débil y miras la silla donde él se sentaba a leer el periódico y comprendes que no va a volver, cuando duermes sola, escuchas un ruido y no tienes a nadie a tu lado a quien preguntar simplemente si él lo ha oído también.

Mis padres son parecidos a cómo eran mis abuelos, llevan una vida entera juntos, se quieren, se comprenden, siempre van juntos y mi padre haría cualquier cosa por mi madre. De lo que aún no se han dado cuenta es de que deben disfrutarse más el uno al otro, porque la vida pasa demasiado rápido y el tiempo es cruel.

Cuando la mirada de una anciana se pierda en el infinito, no permitáis que se sienta sola, dadle un beso, será imposible remplazar a los de su pareja, pero aliviará su dolor.

Y sí, el mundo se equivoca cuando dice que no es necesario el amor. Si no amamos, no sufrimos, pero si no amamos, tampoco vivimos.