Elsa Ramírez y el Orgullo de ser mujer

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Aún seguimos luchando por ser visibles, pero por suerte, nuestra época nada tiene que ver con la época que vivieron nuestras antepasadas. Siempre se ha enardecido la figura masculina con valores de inteligencia y fortaleza, sin embargo, a la mujer siempre se la ha relacionado con debilidad e ignorancia.

No sé si os sonará lo de “las señoritas deben ser femeninas” pero el problema no está en ser femeninas, el problema está en qué se entiende por femenina. Digamos que, en vez de asociar a la mujer con el color rosa, se nos hubiera asociado desde nuestro nacimiento con el color negro, digamos también que a la mujer fue a la que se permitió asistir a universidades y ocupar puestos de poder, ¿sería la mujer femenina? aún no, la clave estaría en asociar a todo este conjunto de posibilidades y oportunidades con el hecho de ser femenina, ¿A que ahora suena mejor lo de ser femenina? Pero por desgracia, nunca fue así, la mujer ha tenido que vivir a la sombra de un padre, un hermano, un marido y un hijo, ha tenido que ocultar en muchos casos su inteligencia, su valentía y sus capacidades.

Yo crecí estudiando a Cervantes, Lorca, Garcilaso, Shakespeare, Picasso, Einstein y otros muchos hombres que marcaron la historia y a quienes, por su puesto admiro, pero, sin embargo, tuve que descubrir por mi cuenta a mujeres como Jane Austen, Frida Khalo, Mileva Maric, Virginia Woolf, Mary Wollstonecraft y miles de mujeres que aportaron al mundo inteligencia, creatividad y luz.

Pero a mis manos llegó en estos días una joya que toda mujer debería leer, un libro escrito por Elsa Ramírez García, escritora, poeta y periodista hondureña, nacida el 28 de febrero de 1957 y cuya inteligencia no solo es evidente en esta época, también lo hubiera sido en aquellos años en los que las mujeres debían permanecer en silencio.

Su libro se llama El orgullo de ser mujer, y el título se adapta perfectamente a lo que encontramos en su interior. Un libro lleno de historia, un libro que me ha hecho descubrir importantes mujeres hondureñas que de otra forma no hubiera sabido de ellas. Este libro es un tesoro que ha contribuido a la cultura histórica de la mujer, y gracias a Elsa, esas mujeres quedarán inmortalizadas, pero no penséis que a las mujeres que aparecen aquí se les ha reconocido su valor por haber muerto, muchas mujeres están aún vivas, porque si algo me ha sorprendido gratamente de esta obra, es el reconocimiento que se le hace a la mujer que no sale en los libros de historia, a esa humilde mujer que ha logrado ser alguien que ha aportado su granito de arena a este mundo.

Si os digo que no tengo preferidas, mentiría, algunas de esas mujeres se me han quedado grabadas, algunas por sus logros y otras por el impacto de su muerte, entre ellas podría nombrar a Blanca Jeanette Kawas, Carol Miselem, Carolina Echeverría Haylock, Elena de Kafatty, Olimpia Varela, y mi preferida Aguas Santas Ocaña.

Este libro no es solamente una enciclopedia de mujeres importantes, también es una fuente de historia que Elsa contempla meticulosa y amenamente para mantener al lector atrapado en sus páginas.

En general, podría decirse que se trata de un homenaje a la mujer, plasmando con preciosos trazos y habilidosas palabras sus hermosos pensamientos emergidos desde lo más profundo del corazón de su autora y como broche de oro, esos poemas que van dedicados a la mujer y que hacen que el lector se pierda entre sus letras y no desee volver al mundo real.

Cuando llegué casi al final de sus páginas, me emocioné al ver que, sin ser hondureña, Elsa, me había permitido aportar ese humilde granito a su libro, introduciendo en él la entrevista que le realicé.

Me alegra haber conocido a tan ilustre escritora gracias a la gentileza del poeta y columnista internacional, Carlos Jarquín, que me puso en contacto con ella, una importante mujer que hará historia, recuerden su nombre: Elsa Ramírez García.

Por María Beatriz Muñoz Ruiz