Estamos en el mes de septiembre, el mes de la Patria, así lo llamamos las cinco Repúblicas de Centro América. Conmemoramos un aniversario más de nuestra independencia del gobierno español ocurrida el 15 de septiembre de 1821, lo que significa que son 199 años de vida independiente lo que celebramos. Algunas de nuestras naciones han avanzado significativamente en diferentes áreas del desarrollo, en aspecto democrático, han establecido una paz duradera y la libertad es invaluable para la ciudadanía. Mientras otras se han atascado entre las fauces de dictaduras que le han hecho mucho daño en su crecimiento integral.

Septiembre nos trae ese fervor por  el patriotismo, ese amor incondicional a la tierra que nos vio nacer, los colores de nuestras banderas se ufanan vistosamente en el horizonte de cada una de nuestras repúblicas. Se colocan banderas en las casas, lugares públicos, escuelas, colegios, se organizan actos culturales  dedicados a recordar que somos naciones soberanas e independientes. También cada país tiene sus propias comidas típicas alusivas para acompañar  estas festividades patrias. Y la expresión de ese orgullo que sentimos de haber nacido en estas tierras llenas de sueños y aspiraciones.

Para los inmigrantes, los sentimientos patrios se manifiestan a flor de piel en este mes. Compartí con tres compatriotas nicaragüenses y les pregunté qué se siente estar lejos de la Patria y saber que ha pasado mucho tiempo sin poder regresar.

Carlos Javier Jarquín, escritor, poeta y columnista de varios periódicos de América Latina, España y Estados Unidos, manifiesta:

  • “Es un sentimiento inefable. Estar lejos de la Patria que te vio nacer es lo más nostálgico que alguien puede vivir, ser emigrante me ha convertido en valorar más a mi bella Nicaragua. Y constantemente recuerdo todo lo precioso que se vive y se produce en nuestro país. Para mí, septiembre y diciembre son los meses más memorables que nunca podría olvidar, sin importar en qué rincón del planeta me encuentre, las fiestas Patrias y fiestas navideñas son mis preferidas ya que en estos días a nivel Nacional se desborda genuinamente el color, sabor y olor patriótico. Vivir en el extranjero para nadie es fácil, siempre estás expuesto a  vivir circunstancias con acento desagradable. De todo corazón deseo que muy pronto Nicaragua sea libre de dictadura y quienes actualmente vivimos exiliados  tengamos plena libertad de volver a respirar tranquilidad en nuestra bella e incomparable Patria”.

Jorge Luis Lira Miranda, Ingeniero en Ciencias Agrarias, dijo:

  • “Considero que la mayoría de las personas que hemos buscado el exilio tenemos razones similares. Nicaragua está bajo la sombra de una dictadura y en tales circunstancias, más la crisis socio político que empezó desde el 2018, nos ha obligado a dejar nuestro terruño. Una considerable cantidad de profesionales y como todo el resto que hemos  dejado la Patria, es porque no se nos permite vivir en libertad, la dictadura gobierna con mano fuerte, ha tomado de rehén al país, donde la libertad está restringida para toda la ciudadanía.  Saber que estamos en el mes de la Patria, se siente una sensación extraña de tristeza, nos atrapa  la melancolía, estamos lejos de ella, de la familia y amigos. En este mes es cuando ese amor por la patria sale a flotar con más ímpetu”.

Jayrin Gadea, Psicóloga de profesión, ella se expresa con nostalgia:

  • El viejo refrán dice que nadie extraña lo que tiene hasta que lo pierde, aplicado a lo nicaragüense que de una u otra manera hemos dejado nuestra Patria, el amor y el apego patriótico es más fuerte que nunca. En lo personal hoy que vivo en un país multicultural, la bandera de Nicaragua hace más que se reafirmar mi identidad, es la forma que tengo de acercarme más a mis raíces pinoleras y así mitigar nostalgias que ciento por mi país que me abruman. Septiembre me hace recordar el olor a tierra mojada por la mañana, o al sonido de la lluvia en el canal que se recoge el agua, y la vecina que está pendiente de lo que pasa en el barrio. Dejamos la patria no porque queremos, con nuestros pies vamos haciendo historia, en nuestro corazón y en la espalda cargamos esa patria que nos espera de regreso algún día para compartir nuestras conquistas´´.

Ellos tres son vivo ejemplo de superación y la expresión patriótica de miles de compatriotas que están fuera de la geografía nacional, manteniendo vigentes esos sueños de libertad, la esperanza como fuerza espiritual y la convicción patriótica que nos hace un pueblo a continuar la lucha y ser más que vencedores.

Por: Fabio Mendoza Obando
Escritor y poeta nicaragüense