Yelba Rosa Martínez (q.e.p.d.), (nació el 30 de agosto de 1931 y falleció el 9 de enero de 2018). Identificada y calificada por haber sido emprendedora, alegre, carismática y solidaria, a pesar de pocos estudios brilló intensamente en los negocios.

Me agradaba mucho conversar con ella y en las últimas charlas antes de viajar al más allá le hice una extensa entrevista y comparto parte de ésta entrevista reflexiva, sus conceptos merecen ser compartidos.

Sus últimos 6 años fueron difíciles le dio una enfermedad en las piernas y no le permitía caminar con espléndida libertad… Ella vivió el grandioso privilegio de conocer la cuarta generación, aún viven 4 de sus 7 hijos, sus últimos años los vivió en plena soledad pocos de sus familiares la visitaban.

¿Qué opina de los amigos y de la familia?. “La familia es una bendición incalculable e invaluable y suele suceder una cadena de misterios, casi siempre los hijos abandonan a sus progenitores, cuando eres joven tu entorno familiar y amistades se desbordan en maravillas y más si vives súper bien económicamente, pero cuando llegas al otoño  tu compañía es la soledad y los recuerdos que viviste en tu primavera, por eso debes saberla disfrutar, en tus últimos años tus amistades y familiares los cuentas con los dedos de una mano…”.

Continuó diciendo:La verdadera amistad ignora la distancia tiempo y circunstancia  del presente, una bella amistad siempre tiene ojos, oídos y voz.  Hoy con tanta tecnología no hay excusas para no tener comunicación con la persona que realmente estimas”.

Mientras narraba sus vivencias la voz pausaba y las lágrimas lentamente recorrían por sus mejillas. “Cuando yo era joven y vivía muy bien económicamente y físicamente mi casa se llenaba de familiares y amigos especialmente los fines de semana y desde los últimos 10 años he quedado sola, pero claro ahora no tengo dinero. Lastimosamente vivimos en tiempos donde el hombre ha olvidado los principios y se moviliza por lo material, los amigos sinceros están sumamente escasos”.

¿Que opina de los que llevan flores al cementerio el día de los  fieles difuntos?. “Es una tradición, sinónimo de negocio, mil veces es preferible dar flores para el día de las madres, cumpleaños y Navidad que para el día de los difuntos, si me las regalan en vida me deleitaré de sus fragancias, en el cementerio imposiblemente las disfrutaré y el que me las lleve perderá su tiempo y dinero”.

¿Qué ha sido lo mejor de su vida?. “Indiscutiblemente ver crecer a mis hijos, nietos, bisnietos y tataranietos. A todos mis hijos los quiero por igual de todo corazón, algunos no me apoyaron en mis últimos años, desconozco sus razones, el honor colorido que me llevo es que yo luché dignamente para darles lo mejor a todos por igual y magníficamente lo logré, de ellos me ocupe y preocupé para que vivieran felices en su niñez y adolescencia”.

¿Algún mensaje para los jóvenes?. “Estudien y prepárense lo más que puedan el mundo necesita líderes honestos, disciplinados y grandes profesionales de primer nivel, hagan de la tecnología mil maravilla de conocimientos  y no mil desgracia de incoherencia, vivan el momento gocen del presente, no dejen oscurecer sus sueños y luchen por ellos persistentemente, todos somos capacitados para realizar todo lo que deseamos. Nunca se enamoren de la belleza física, enamórense de los principios y mágicos sentimientos, todo lo exterior y palpable deja de respirar simultáneamente, pero la belleza interior nunca dejará de respirar”.

¿Cómo quiere que la recuerden?. “Con una sonrisa sincera y que nunca me olviden, yo los llevaré  eternamente en mi alma perfumada de todos los recuerdos que compartí con mis seres queridos”.

Apreciemos a las personas por lo que son en el presente, y no por lo que tienen o saben, demostremos genuino cariño en vida, regalémosle tiempo con decoraciones cristalinas; pequeños detalles, flores, música, poemas, besos y dulces sonrisas. Viviendo todo eso dejaremos y llevaremos gloria exquisita. “El pasado muere, el presente vive, el recuerdo queda y la vida sigue”.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
El chico poeta