En un intento por asegurar el ser humano la supervivencia, ha buscado la conformación de poblaciones o asentamientos urbanos. Entonces, desde épocas ancestrales se ha amparado a la cercanía de ríos, tierras fértiles, mantos acuíferos, entre otros aspectos. Sin embargo, con el crecimiento poblacional desmedido, eso al tiempo ha planteado la escasez de fuentes alimentarias y energéticas, sumado a la necesidad de mejorar la infraestructura como calles, caminos, cañerías, alcantarillados, sitios donde depositar la basura, y en lugares donde se dan marcados cambios climáticos, como la presencia de duros inviernos o al contrario fuertes veranos, se vuelven necesarios los sistemas de calefacción o de ventilación, los cuales requieren de la dotación de fuentes energéticas como carbón, gas y electricidad.

Además, las ciudades en dado momento requieren de más recursos energéticos y servicios, entonces se hace necesario buscar medios más lejanos al sitio, de allí el hecho de establecer prolongados acueductos, redes de distribución eléctrica, extensas vías ferroviarias, autopistas y mejores sistemas de transportes de mercaderías, para citar algo.

Lamentablemente, al proliferar las ciudades saturadas por edificios de muchos pisos, se da el inconveniente de la saturación habitacional y de actividades laborales en sectores, que no están bien acondicionados para eso, lo cual implica una serie de incomodidades, al punto de que se podría hablar de poca ergonomía urbana. Según una acepción del diccionario, Ergonomía indica: Estudio de las condiciones de adaptación de un lugar de trabajo, una máquina, un vehículo, etc., a las características físicas y psicológicas del trabajador o el usuario. O sea, aquí el término ergonomía, ha de servir para ilustrar el grado (poco o mayor) de tolerancia de los sistemas urbanos, ante determinada cantidad de personas. También se puede definir como estudio de las condiciones humanas tendientes a buscar la comodidad de las personas y demás seres que cohabitan como animales y por qué no, tendiente a proteger los recursos naturales cercanos a las actividades humanas.

Entonces, ciudades como Nueva York, Chicago, Ciudad de Méjico, Sao Paulo, Río de Janeiro, París, Beijing, entre otras, con el paso del tiempo, han demostrado ser poco o nada ergonómicas, por la presencia de altos niveles de contaminación del aire, ocasionado por industrias, vehículos, sistemas de calefacción, mal manejo de la basura, desechos químicos, entre otras cosas. De hecho, en el caso de Londres, la contaminación del río Támesis ha sido de gran preocupación.

En pocas palabras, el deseo humano de tener más a mano una serie de cosas, es lo que impulsa a las personas a establecerse en grandes centros urbanos pero a veces a un alto costo, traducido en problemas de salud física, emocional y de mala convivencia social (crímenes, asaltos y otras formas de violencia).

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos