En 1984, un niño de 11 años identificado como Jody Plauché, fue secuestrado por Jeffrey Doucet, su profesor de karate, quien lo llevó desde Luisiana hasta un motel en California donde abusó sexualmente de él hasta que el pequeño logró llamar a su madre y ser rescatado un mes después de su desaparición.

El desenlace de esta historia fue fatal, pues el padre del niño hizo justicia por mano propia y asesinó al abusador de su hijo.

El 16 de marzo Jody regresó a casa con su familia, mientras que su abusador fue llevado hasta Luisiana y fue entregado a la custodia de la Policía, pero los oficiales no estuvieron lo suficientemente atentos cuando el padre llegó camuflado con una gorra y lentes de sol, sacó un arma y le disparó.

Los oficiales redujeron al padre mientras le preguntaron: «¿Por qué, Gary, por qué?».

El abusador quedó en coma y murió al día siguiente, el padre fue a la cárcel por varios días hasta que le concedieron libertad condicional a través de una sentencia suspendida por homicidio involuntario, además le ordenaron tareas comunitarias.

León Gary Plauché era oriundo de Baton Rouge, sirvió a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos alcanzando el rango de sargento de Estado Mayor, dejó el ejército y se convirtió en vendedor de equipos y trabajó como camarógrafo de un canal de noticias.

En 2021, casi cuatro décadas después de aquel suceso, Jody habló sobre las acciones de su padre, Gary.

«Entiendo por qué hizo lo que hizo, pero es más importante para un padre estar allí para ayudar a mantener a su hijo que ponerse en un lugar para ser procesado», consideró.

Del mismo modo, reveló que tuvo una conversación con su padre sobre lo que sintió antes de asesinar al profesor de karate.

«Me dijo que pensó que iba a morir, así que sintió que no tenía nada que perder. Me dijo que uno de ellos, o los dos, morirían esa noche», describió sobre su padre, quien murió en 2014 a causa de un derrame cerebral.

Redacción ElSol con información de El Comercio.