El próximo 17 de junio se llevarán a cabo en Colombia las elecciones presidenciales en segunda vuelta, en la que dos candidatos se disputan el más alto cargo del país en materia política.

Son muchas las opiniones en torno a Gustavo Petro Urrego del movimiento Colombia Humana y a Iván Duque Márquez del partido conservador, quienes desde su óptica tienen un panorama del país que en su mayoría no coincide con otros colombianos, especialmente los que viven fuera y que reciben información por lo general distorsionada.

Las voces son muchas de un lado y otro; quienes defienden a Petro resaltan su claridad verbal, el interés de cambiar la cara del país, el mejoramiento de la calidad de vida, mejor educación etc. Quienes ven como mejor opción a Iván Duque, lo presentan como el joven educado y culto que tiene todo para ostentar el cargo, sin experiencia en lo público pero sí un gran maestro Álvaro Uribe Vélez dos veces presidente de Colombia y hoy senador.

La historia de dolor y sangre de Colombia no es de ahora viene de tiempo atrás e incluso me atrevería a decir, que desde los tiempo de Cristo cuando gentiles y fariseos Vivian en disputa constante por el pensamiento de Jesucristo, al pretender imponer su posición frente a la gran verdad que era y sigue siendo la palabra de Dios. Hoy no tenemos gentiles y fariseos, pero si contamos con liberales y conservadores, verdes, cambio radical, maíz, mira y otros movimientos que no alcanzan a llamarse partido o no tienen tal reconocimiento por la sociedad, dado la fragilidad con la que fueron creados; sin embargo cada grupo tiene un líder que frentea, habla, dirige, condiciona y decide que hacer y como orientar a sus adeptos en época electoral.

Un colombiano sin formación, que no haya ido al colegio, que es ignorante “seguramente” será presa fácil y podría ser manipulado políticamente, pero para quienes tienen academia y conocen la realidad del país en el que vivimos o más bien en el que nos han hecho vivir, las posibilidades son diferentes no solo puede elegir bien, sino que debe y tiene que orientar desde la verdad real, qué es lo que le conviene a Colombia.

Nuestra obligación como colombianos es colocar nuestro grano de arena en el proceso de hacer patria, no es perder amigos por la política, es aportar en un proceso que sume en lugar de restar, que avance en lugar de retroceder, que llamemos al cambio en lugar de vivir estancados en las mismas luchas de hace medio siglo. No se trata de culpables o inocentes se trata de unirnos en pos del futuro de nuestros hijos y nietos, de nuestros jóvenes y ancianos, se trata de nuestras familias, se trata de nuestro país, Colombia.

En 17 días escogeremos el reemplazo de Juan Manuel Santos Calderón para muchos un farsante, para otros el presidente que logró la paz; y para algunos que a pesar del nobel se preguntan cual paz? Les digo la paz comienza por nosotros mismos, cuando no dejamos que el odio le gane al amor, la ira al inconformismo, la rabia a la indiferencia, cuando ayudamos al necesitado, cuando nuestras prioridades están con el que menos tiene estamos contribuyendo a la paz de nuestro país.

El próximo 17 de junio vota de corazón, por un nuevo país, por un mejor mañana, vota por quien nos pueda representar a nivel internacional sin vergüenza, con la cara en alto, vota por el futuro tuyo y de los tuyos. Vota bien, vota por Colombia.

Por: María Bernarda González Cabarcas
Comunicador Social
Maria Bernarda Gonzalez


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