Por décadas la salud mental ha sido relegada a un segundo plano pese a que enfermedades mentales como la depresión, ansiedad, trastorno bipolar, consumo de sustancias psicoactivas o el suicidio son consideradas problemas graves de salud pública a nivel mundial. Esta situación no solo engloba a entes gubernamentales, sino que va desde lo más profundo del ser humano y empieza cuando él mismo decide darle más importancia a otros aspectos de su vida, asumiendo que su salud mental está intacta, es inquebrantable, pero sobre todo dominable, no existiendo cabida para pensar lo contrario porque esto, por creencia popular, le pondría cerca de la locura y en una posición de vulnerabilidad impensable.

Nada más alejado de la realidad que asumir la salud mental como inquebrantable o dominable, ya que cada día pareciera que esta es más frágil y vulnerable, sustentado por algunas cifras alarmantes de la Organización Mundial de la Salud que aseguran que al menos 1000 millones de personas a nivel mundial viven con un trastorno mental, 3 millones mueren cada año por el consumo nocivo de alcohol, uno de cada cinco niños y adolescentes tiene un trastorno mental y una persona muere por suicidio cada 40 segundos.

Estas cifras no son nuevas o recientes, solo se han ido incrementando con el paso de los años y aun así se sigue dejando en segundo plano el cuidado de la salud mental, ya no desde lo individual sino desde lo colectivo, considerando que los países gastan en promedio solo el 2% de sus presupuestos sanitarios en salud mental, lo que conlleva a que sean pocas las personas que tienen acceso en todo el mundo a servicios de salud mental de calidad. En los países de ingreso bajo y mediano, más del 75% de las personas con trastornos mentales no reciben ningún tipo de atención médica.

Esta grave deficiencia en la atención de salud mental es el resultado de la infrafinanciación crónica en la promoción de la salud mental, prevención y atención de los trastornos asociados, dejando como consecuencia la falta de conocimiento e ignorancia de cada persona y de la sociedad sobre la importancia del autocuidado y salud psicológica.
Es por esto que la consigna de este año de la Organización Mundial de la Salud, en conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental celebrado el pasado 10 de octubre nos invita a movernos a favor de la salud mental y a invertir en ella desde donde estemos; desde lo individual con hábitos de vida saludable que incluyan una alimentación balanceada, actividad física frecuente, evitar el consumo de alcohol o drogas, exposición excesiva noticias y a medios electrónicos, la sana expresión de las emociones, adecuada resolución de conflictos, el acompañamiento de un profesional de la salud mental de ser necesario, entre otros. Y desde el punto de vista de lo colectivo, como empleadores a poner en marcha programas de bienestar para los empleados que cuiden su salud mental; a nivel gubernamental aumentar la inversión en programas de salud mental que permitan establecer o ampliar todos los servicios que cubran esta área; y como periodistas a explicar qué más puede y debe hacerse para que la salud mental sea una realidad para todos. Porque la salud mental ni llega sola ni se cuida sola, requiere de cada uno de nosotros y es responsabilidad de todos.

Por: N. Katherine Duarte Hernández
Médico Psiquiatra
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