Llego con el nombre de Amparo, para arrebatar las desigualdades en el país de la Inmoralidad, poco antes de afincarse en este Estado de la corruptela, un abogado de apellido Esguerra dijo que se llamaría Tutela.

La invito a Colombia la nueva Constitución del 91, como la novedad del nuevo Estado de Derechos. Llegó para que los mas desvalidos pudieran servirse de ella, y dio medicinas costosas a los pobres, tratamientos médicos a los obesos, cupos en los colegios, recupero salarios perdidos injustamente, protegió a las embarazadas, otorgo viviendas y pensiones a los ancianos, construyó rampas para los discapacitados y hasta dio excusas a algunos despachos judiciales, cuando la “modorra: de los funcionarios no les permitía actuar con prontitud: “ no le dimos tramite a su proceso porque estamos resolviendo tutelas”.

Se puso de moda, no había quien en Colombia no utilizara su nombre para amenazar a quienes abusaban, a quienes omitían, a quienes peculaban, a quienes mataban con “cuchillo o bisturí de palo”, hizo sentir al pobre con el arma para su remedio en el país de la amoralidad. En sus inicios, frecuente se podía escuchar en boca de cualquiera amenazar a su vecino con un “te voy a en tutelar”.

Ella, hasta ordeno nuevos juicios, cuando en los procesos no se ve lo que es obvio, y no se escucha lo que ya se digo.

Al fin el desvalido tenia con “que” pelearle a la “mala racha” que ocasiona la corrupción, la burocracia y el abuso del poder en el país de la inmoralidad.

Sus atributos, como la prontitud, se resuelve en 10 días; la sencillez, cualquiera puede acceder a ella; y lo protectora, cuida de los derechos fundamentales vulnerados o los que por conexidad los afectan han permitido y permiten hoy que exista una verdadera acción que proteja los derechos fundamentales del desvalido.

Pero tristemente, hoy, se habla de acabar con ella, quizá porque es la única herramienta que poseemos los pobres para frenar la ambición desmedida de EPS, la lengua del que mas se le oye y las libertades para seguir de alguna manera ofreciendo verdades contadas por personas fuera del gobierno de turno.

Si la Tutela se nos va, quedaríamos inmersos en un verdadero nepotismo, en la mera injusticia, sin la herramienta mas efectiva de protección que tenemos los colombianos. Sin el medio con el cual los jueces que de ella conocen hacen verdaderas revoluciones administrativas en el área en que los políticos les gusta mal versar el erario destinándolo a los bolsillos particulares, olvidándose de la inversión publica que gracias a la acción de tutela hay que realizar en nuestros pueblos y ciudades.

Las grandes ventajas sociales y políticas que percibimos con la llegada de la Tutela no podemos perderla, seria retroceder mas allá de la miseria en la que la mayoría de los habitantes de este país se encuentran.

Por todo el beneficio que ha traído a los colombianos no dejemos ir a la acción que ha hecho maravillas en el país de la inmoralidad.

Por: Carmen Luz Morelos Anaya
Comunicadora social, Abogada y Docente universitaria
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