El ejercicio del gobierno, la autoridad y el poder, es un proceso difícil, complejo, indignante, cargado de incertidumbre, conflictos y contradicciones entre actores diversos, que requieren serenidad y control emocional. Representa una misión que demanda un gran esfuerzo, responsabilidad y compromiso; que muchas veces es desilusionante, frustrante; sino se logran los resultados esperados. Gobernar y hacer política implica enfrentar dificultades, resolver e intercambiar problemas de toda índole. Mucho más, siendo innegable que ha existido una grave crisis de credibilidad y de confianza, que resta gobernabilidad a los gobernantes y dirigentes políticos. Lo cual ha generalizado el criterio ciudadano, que todos son lo mismo, y no hay nada que hacer, para transformar el panorama político, económico, social, cultural, ambiental, ético y de valores humanos dominante.

Así que el Alcalde Distrital, William Dau Chamatt, en armonía con su Equipo de Gobierno, debe ir evidenciando gradualmente; liderazgo, prudencia, capacidad de gestión y resultados positivos; presentando proyectos de inversión a nivel nacional, de cooperación internacional, cobrando las deudas, para lograr incrementar y fortalecer el presupuesto distrital. Implementar estrategias de gobierno y administrativas, que hagan realidad la suficiente Inversión Social; interiorizando y aplicando, que no es asunto de caridad o filantropía del Gobierno, sino de Equidad, Inclusión y Justicia Social. Porque la mejor solución no es el asistencialismo ni las medidas paliativas con las que nuestros gobernantes, han pretendido resolver históricamente la crisis social y humana, que afecta sin piedad a Cartagena, acrecentada ahora con el cruel COVID 19. Que debe priorizarse, simultáneamente con la lucha contra la corrupción, la pobreza e inseguridad, etc. Desventaja que no tuvieron los gobernantes anteriores.

La crítica debe ser civilizada, respetuosa, constructiva, propositiva; mediante la confrontación dialéctica de ideas, altura intelectual y soporte legal. Pues, el ejercicio del Control Social al Gobierno. Está consagrado en nuestra normatividad legal vigente. Eso podía servir para que el gobernante se motive a mejorar el recorrido de su Mandato. Significativo también, el rol de los Medios de Comunicación y Redes Sociales. Siempre que sean objetivos, independientes, autónomos, imparciales, libres y veraces. Más trascendental, el compromiso, la responsabilidad y actitud que asuma la ciudadanía libre, consciente, coherente y consecuente, en su comprensión y aplicación. Porque la capacidad de gestionar, dirigir, armonizar, coordinar y sintonizar; es el motor impulsor para el desarrollo de una economía familiar, de una empresa, de una ciudad, de un departamento o de un país. De ahí que el gobernante, debe intentar solucionar sus disensos y articular una visión de ciudad de corto, mediano y largo plazo.

A Cartagena le urge una estrategia política, social, económica, cultural, ambiental, ética y humanitaria; para recuperar la credibilidad, la confianza en el gobierno y las instituciones públicas y privadas. Promover liderazgo y Trabajo en Equipo, es decir, “capacidad para transformar la visión en realidad y renunciando al yo por el nosotros”. Si no es así, continuaremos presos de las improvisaciones y equivocaciones, y tendremos perdido quizás, la gran oportunidad de avanzar y lograr las metas proyectadas. En ese orden de ideas, el compromiso del Alcalde William Dau, con el pueblo y para el pueblo es ineludible. Por esa razón, su presencia ante los problemas sociales debe ser sucesiva y en el lugar propicio, porque quien ejerce la autoridad y poder del gobierno, debe constituirse en el creador innato en la solución práctica, para prevenir el golpe a la gran masa social y evitar con prudencia, la profundización de la crisis.

Porque definitivamente, este pueblo le apremia resolver la problemática que lo asfixia históricamente. Luego, un Buen Alcalde debe ser un líder, prudente, reflexivo, carismático y eficiente. Un un legítimo gobernante, cuya principal preocupación y ocupación sea el Ser Humano en sus distintas expresiones. Que sepa valorar lo que debe hacer en cada situación y que lo pueda llevar a cabo. Debe tener disposición, voluntad política y administrativa de hacerlo. Se trata, en último término, de conjugar la trilogía de, querer y poder. Esto exige del gobernante unas determinadas condiciones personales; poseer un conjunto de virtudes sin las cuales es espinoso desenvolverse. La virtud es, precisamente, esa fuerza, insistencia y resistencia que permite ir tras las metas u objetivos que nos hemos propuesto, sin desfallecer ante los obstáculos, porque tenemos conciencia de que están orientados por el buen camino. Si existe alguna virtud, sin la cual es imposible gobernar bien, esa es la prudencia, madre de todas las virtudes y máxima Rectora del obrar social y humano.

Por: Benjamín Maza Buelvas