Siempre se ha dicho que los libros son mejores que las películas, pero esta vez he de decir que la serie de los Bridgerton ha cubierto todas mis expectativas, pero no todos los libros gustan a todo el mundo, ni todas las películas o series son del agrado de todos los espectadores.

A la autora de esta saga, Julia Quinn, la conocí curiosamente en su idioma original. Hace un par de años, cuando estudiaba inglés, una amiga me dejó dos libros escritos en inglés.

Uno me resultó intragable, creí que jamás podría terminarlo, y en la página diez desistí, así que lo intenté con un segundo libro, la portada me llamó la atención porque era como las portadas de las novelas románticas que habitualmente leía en español, la letra era grande y me ilusionó ver como las páginas iban avanzando casi sin enterarme. Me metí tanto en la historia que, a la semana ya me lo había leído, su autora era Julia Quinn, desde ese instante me volví su fiel seguidora.

Cuando comencé a ver la primera temporada de los Bridgerton me encantó, no sabía quién era su autora, y cuando lo descubrí, supe la razón de que me gustase tanto esta serie.

Para quien no haya leído muchas novelas románticas, todas le parecerán iguales, pero nada más lejos de la realidad, cada autora le da su toque especial y cada una marca la diferencia con la forma de narrar sus historias y esos pequeños detalles que las hacen únicas.

Pero sí que hay autoras parecidas que coinciden en algunos aspectos, Julia Quinn se podría asemejar a Jane Austen; es una escritora estadounidense de romance histórico que, si se profundiza en sus escritos, podemos ver muchos toques reivindicativos.

Eso mismo sucede con los Bridgerton, en su segunda temporada podemos observar como la autora compara las diferencias sociales entre la clase alta y la clase trabajadora, también hace referencia a la triste realidad de una época en la que la mujer dependía del hombre para vivir, de ahí que necesitaran casarse y mostrarse como si fueran ganado en una feria.

Para quien nunca haya visto la serie, le puedo contar que se desarrolla en la sociedad londinense del siglo XIX. Los Bridgerton son una familia de la alta sociedad en la que cada uno de los hermanos Bridgerton, intenta encontrar el amor con cada temporada mientras cumplen con las expectativas y deberes que les exige su clase.

En esta temporada le tocó el turno a Anthony, el hermano mayor y heredero del título de Lord, que decide casarse presionado por el deseo de cumplir con su deber como Vizconde. Anthony no busca amor, solo una mujer que cumpla todos los requisitos que a él le parece que debiera tener su esposa perfecta, el problema llega cuando se enamora de alguien que no estaba en sus planes.

Pero no solo se debe alabar la obra de Julia Quinn; la serie ha sido mejorada con ciertos detalles que le han aportado frescor y actualidad dentro de una novela histórica y ceñida a aquella época.

Detalles como la adaptación de la música de Nirvana, Madonna, Rihanna, Robyn, Alanis Morissette, Lata Mangesghkar, Harry Styles. Pink, y de entre todas ellas, la que más me gusta; la canción de una de mis cantantes favoritas, Miley Cyrus cuya canción Wrecking Ball apareció en esta segunda temporada quedándose grabada en mi cabeza. Llevo dos días tarareando su canción, no puedo ni quiero sacarla de mi cabeza, y fue el broche de oro para una serie romántica, divertida, entretenida, y que engancha desde el primer capítulo.

Lo malo es que ahora tendremos que esperar otro año para ver la tercera temporada, pero yo, amigos lectores, ya estoy buscando el tercer libro para devorarlo antes, mi impaciencia no me permite esperar.

Por María Beatriz Muñoz Ruiz