En Navidad todos los políticos pueden tomar las medidas que quieran, que como son para después de las fiestas, da igual. El mundo puede venirse abajo, pero ahora estamos de fiesta, así que… ¿para qué molestarse en protestar?

El problema es, que “el después” ya ha llegado, han terminado las fiestas y ahora toca volver a la normalidad, quitar el árbol de navidad, el champán, ponernos a dieta y hacer cuentas.

En unos días, vuelta al cole, porque según los datos, el aumento de hospitalizados supera a los del año pasado, pero como es menos probable que ya nos muramos del virus, pues tampoco hay de qué preocuparse.

Por otro lado, entiendo que, si los bares han estado abiertos, se ha entrado libremente en campos de fútbol, en centros comerciales saturados, se han celebrado fiestas y se ha ido a la cabalgata de reyes, es normal que se abran los colegios, lo que no es normal es que se vuelva a las pésimas condiciones de la segunda ola.

Señores y señoras del gobierno y Comunidades Autónomas, no digo que los niños no vayan al colegio, pero si no son capaces de darle en las aulas unas condiciones mínimas dignas, plantearos las clases online, que tampoco son tan perjudiciales. Lo perjudicial es tener a los niños en pleno invierno con las ventanas abiertas, guardando la distancia de seguridad, pero sin guardar cuarentena en el caso de que den positivo en covid, ¿nos hemos vuelto locos del todo? Si lo que queréis es que nos contagiemos todos, dejaros de tonterías de medidas, quitad las mascarillas, dejadnos hacer vida normal y meted a treinta niños en clase sin mascarilla y con las ventanas cerradas.

Algunos ya os habréis rasgado las vestiduras, parece absurdo, ¿verdad? Pues igual de absurdo es decir que lo que se pretende es la inmunidad de rebaño, y que lo mejor sería contagiarnos de una vez todos, pero, por otro lado, crear una pantomima para que el ciudadano piense que se están tomando medidas.

Os voy a contar el resultado de todo este teatro: Los niños van a volver a clase, al estar con las ventanas abiertas se van a resfriar, pero ya no se va a saber si es resfriado o virus, así que tendremos que someter a los chiquillos a una PCR, bueno, depende, porque si los puedes llevar a clase, ¿para qué hacerles una PCR? Así que muchas madres mandarán a sus hijos al cole, y al final se contagiarán todos, la clase no se confinará, pero si están enfermos no van al cole, y si toda la clase está enferma, es como si estuviesen confinados, pero con el agravante que aquí no han contado ni con los profesores; que están expuestos todos los días, ni con las familias de los niños; en las que puede haber personas mayores que lo pasen bastante mal si se contagian.

Los hospitales volverán a saturarse, PCR ya es complicado encontrar en farmacias, así que al no poder demostrar que eres positivo, irás a trabajar y harás vida normal, por lo que el cerco se amplía y los contagios serán aún mayores.

Ahora no hay muertos, pero cuando las cifras de contagiados alcancen números record, habrá muertos, y a pesar de que la proporción sea baja, los muertos pesan más en una balanza. Entonces será cuando los políticos se vean obligados a tomar medidas, pero será tarde, ¿o no? Porque tal vez, ese sea el plan que tengan, quizás lo que yo he pensado sea algo ya premeditado por ellos y su intención sea esa, ir tarde siempre, seguir manipulándonos, hacerse los tontos y asumir los daños colaterales; que, por desgracia los habrá.

Bueno, para que pensar en lo que se nos viene encima, ya deciden por nosotros, da igual el partido político, todos parecen dispuestos a levantar el país sin prever las consecuencias. Esto es como montar un lego sin las instrucciones, pero lo peor de todo es que ahora saben las consecuencias, saben que este virus se va a quedar con nosotros y, sin embargo, no veo que se estén poniendo medios coherentes para proteger a la población.

Pero no pasa nada, con poner obligatorio que la mascarilla se lleve en exteriores, ya está todo solucionado, creo que es más coherente ver Alicia en el país de las maravillas que el conjunto de medidas de algunos países, incluida España, con respecto al covid.

Por María Beatriz Muñoz Ruiz