Estoy frente al ordenador y no sé qué escribir, lo único que sé es que no deseo escribir un texto atormentado, no deseo escribir un texto lleno de rencor hacia el mundo, no deseo ver todo lo malo y oscuro que en otras ocasiones veo.

Sé que está ahí fuera, sé que nunca morirá la verdad sobre algunas personas, pero en estos momentos me siento en paz.

Por ese motivo, si alguien intenta hacerte daño, y tu simplemente sonríes, no significa que seas estúpida, significa que los estúpidos son ellos que creen que les importas como para que puedan dañarte.

Hace unos días cumplí 45 años, y aún sigo aprendiendo de la vida y de los demás, aún me siento como una niña que no desea crecer, pero muchas personas interpretan tu sonrisa de miles de formas; pero ese no es mi problema, y ahora lo he comprendido, si me siento de una determinada forma, miro de una determinada forma, bromeo de una determinada forma, o simplemente veo la vida distinta a otros, los demás siempre van a hacerse una opinión de mí que lo más probable es que sea errónea; es su forma de verme, no la forma en la que yo soy.

Cuando digo algo, a algunos puede parecerles inteligente, a otros, estúpido, a otros, sin sentido, y a otros una genialidad, pero ni me importa una cosa ni la otra, porque a mis 45 años he entendido que la única persona a la que deseo impresionar es a mí misma siendo yo misma.

Por eso, si me ves guardar silencio, es porque siento tanta paz en mi interior, y es tan inmenso mi mundo interno, que el mundo real me parece algo prestado temporalmente.

Otros años, cuando ha llegado la fecha de mi cumpleaños, he pensado en lo que voy a hacer con mi futuro; sin embargo, este año no he pensado en mi futuro, porque el futuro no existe, solo existe el presente, el ahora es lo que tengo y el mañana no se puede fabricar de castillos de sueños.

¿Sabéis cuál es la persona más peligrosa a la que alguien se puede enfrentar? A la que no le importas, porque cuando alguien no te importa, jamás podrá hacerte daño.

¿Y sabéis qué? Cuando mi luz se apaga, ella, mi dama y señora de la oscuridad, ilumina mi camino, me protege como una madre y me guía en las encrucijadas; pobre del que me dañe, porque no sabe quién me protege en mi mundo espiritual. Y ahí llega mi paz, mi tranquilidad; el saber que el mundo que muchos ven está destruido, pero el mundo que yo veo está vivo, es hermoso, y merece la pena vivirlo. Cuando sonrío ante quien intenta herirme, es porque sé que él no va a ver jamás lo hermoso que es todo, lo hermosas que son algunas personas y lo maravilloso que es saber lo que existe más allá de este simple velo de realidad.

Este año ha sido un año lleno de cambios positivos, de nuevas puertas que se abren, de ilusiones y campos por descubrir, pero también lo he pasado mal por el dolor de otros, mientras sonreía al mundo, he consolado, mientras mis ojos evitaban humedecerse por ver sufrir a alguien a quien quieres.

Este año ha tenido momentos difíciles que nos han llevado a situaciones en las que el destino no nos ha dejado elección. Pero como yo siempre digo “si no hay oscuridad, jamás veremos la luz, porque sin luz no hay oscuridad y sin oscuridad no existiría la luz”

Mi hija siempre me ha dicho que soy como Campanilla, y creo que tiene razón, da igual cuantos años cumpla o no, siempre viviré en el mundo de Nuca Jamás, siempre volaré a un mundo mejor en el que todo es posible, y siempre seré invisible a los ojos de aquellos que no deseen verme realmente.

Por María Beatriz Muñoz Ruiz