Hay más de ciento cincuenta presos políticos inocentes y con juicios inventados en las inhumanas y crueles cárceles del dictador Daniel Ortega. Entre ellos están los ex candidatos presidenciales,  los que hicieron temblar de miedo  al tirano,  a los que les  fabricó cargos y posteriormente los encerró y de esa manera se despejó  el camino para reelegirse el pasado  siete de noviembre día en que se celebró una farsa más electoral  y  así   lograr de esa manera seguir perpetuándose en el poder. Ortega lo tuvo muy claro  que con elecciones libres y transparentes jamás tendría el favor del pueblo, será siempre un   perdedor.

La salud de todos los presos políticos se va deteriorando día con día, porque las condiciones en que están siendo sometidos y los  castigos que  sufren  por parte de los operadores y torturadores del dictador son las peores que un ser humano puede soportar. Según algunos familiares que los han visitado la condición física de ellos es preocupante, han perdido peso  y están padeciendo algunas enfermedades  y ni tan siquiera pueden ser atendidos  en algún centro médico  porque está prohibido,  así lo dispuesto el dictador.

Hay algo que nunca podrá el dictador hacer y es eliminar y hacer decaer  ese espíritu de lucha inquebrantable que mantienen desde las  oscuras y frías cárceles   nuestros presos políticos, está intacto en los corazones de estos  hombres y mujeres encarcelados  el anhelo de una Nicaragua con justicia y libertad.  Ellos son valientes y con el coraje necesario para no claudicar, están sufriendo las acciones malévolas de la dictadura de  odio y venganza por el hecho de representar el sentir de todo un pueblo que quiere vivir mejor.

El clamor de la libertad de los reos políticos está dejando eco en el plano internacional, son numerosos los organismos de derechos humanos, gobiernos democráticos  que lo están exigiendo. Hay campañas intensas a través de las redes sociales pidiendo presión contundente para que el dictador deje libre a estos hombres y mujeres que injustamente están privados de su derecho a ser libres. Hay que seguirlo haciendo por los medios que sea necesario hasta que no quede ninguno detenido en las mazmorras del  dictador.

Estamos seguros que todos los presos políticos serán liberados y Nicaragua también, la dictadura no podrá tenerlos todo el tiempo como prisioneros. Porque lo que ha hecho es demostrar que  hasta donde está dispuesto a  llegar con tal de darle curso a las ambiciones de poder que  a través de otro fraude electoral más que ha cometido puede continuar  de forma ilegal.  Un claro ejemplo de perseverancia y disciplina de que  los ideales de libertad  permanecen fiel aún en las peores circunstancias de un ser humano en la prisión  es Nelson Mandela quien estuvo cautivo de su libertad por veintisiete años.

El pueblo está con cada uno de los presos políticos en este padecimiento de dolor que viven en los encierros oscuros que los han llevado, también estamos demandando la liberación inmediata. Ya se le olvidó al dictador que igual hizo Somoza contra ellos mientras luchaban con las armas para derrotarlo. Está aplicando medidas de torturas y encarcelamientos de peor calibre, ya no es el dictador Ortega igual a Somoza, el alumno ha sobre salido y lo ha superado en gran medida y se ha convertido en la más vil dictadura de todos los tiempos en Nicaragua.

Es hora de ponerle punto final a la dictadura totalitaria de Nicaragua, es hora de libertad, ha quedado demostrado que Ortega no tiene capacidad pacífica de llevar una pronta salida a la grave crisis que atraviesa el país. Tiene que haber presión del pueblo y la comunidad internacional y aplicarle medidas para que lo hagan entender que el problema es él y que la solución a la crisis sociopolítica es que se vaya de una vez por todas y deje que los nicaragüenses decidamos nuestro futuro.

No damos ni un paso atrás. Exigimos la liberación pronta de todos los presos políticos. Lo que ocurrió el  siete de noviembre no fueron  elecciones presidenciales, sino una farsa más, fueron elecciones viciadas, es una simulación  fabricada con lujo de detalle por parte del dictador, una farsa más muy bien estructurada, un engaño  a la comunidad internacional. Así como la Organización de Estados Americanos (OEA) pidió la dimisión del dictador Anastasio Somoza, también que lo haga con el dictador Daniel Ortega. En esta navidad hagamos sentir un grito de libertad por nuestros presos políticos. Nicaragua es de los nicaragüenses.

Por Fabio Mendoza Obando
Poeta y escritor nicaragüense