Nuestros hermanos de otra especie

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“Quien alimenta a un animal hambriento, alimenta su alma”
Anónimo

Leí esto por ahí hace algún tiempo e indudablemente coincido totalmente con este principio.

Aunque afortunadamente existen muchos seres humanos que se preocupan, respetan y valoran a las diferentes especies que habitan el planeta y precisamente por ello hacen todo lo posible por crear y fomentar leyes que eviten se les vulneren sus derechos, también es evidente que a pesar de esto ha aumentado la mala actitud de algunos en cuanto a la tenencia responsable, la explotación con fines económicos, el descuido, maltrato y abandono de los indefensos animales en diversos entornos.

¿Será que década tras década vamos perdiendo la sensibilidad, o peor aún, nuestros rasgos de humanidad?

Debemos ser conscientes de que ellos son seres vivos que al igual que nosotros tienen derecho a cohabitar la tierra en libertad, en un espacio acorde y propicio a sus necesidades como especie, a no ser maltratados, abusados o masacrados en pro del egoísmo, la avaricia o algunas costumbres culturales sin sentido que sólo fomentan en sus generaciones siguientes el irrespeto por la vida en cualquiera de sus formas.

Los animales merecen ser protegidos, valorados, tratados con amor y compasión a sus vulnerabilidades, con el respeto que implica su derecho de seres vivos, creación de Dios, nuestros hermanos de otra especie.

Seamos humanos, tolerantes, inteligentes, almas sensibles, pues el caminar sobre dos pies, NO nos hace superiores.

NOTA: Mi alma exalta y agradece la invaluable y altruista labor de las entidades y organismos encargados de proclamar la Declaración universal de los Derechos de los animales.

 Por: Rossi Er