Leía esta semana, que el fallo del Tribunal Administrativo de Bolívar declaró nulo el acto que decretó la elección de Quinto Guerra, como Alcalde de Cartagena de Indias el pasado 6 de mayo. Debido a que Guerra se encontraba inhabilitado puesto que, había tenido contratos con el Ministerio de Vivienda y la Gobernación de Bolívar el año inmediatamente anterior.

Es inevitable que me cause malestar leer cualquier noticia que me recuerde la inestabilidad Administrativa por la que vive mi ciudad, Cartagena de Indias. ¿Cuándo empezó la odisea en el Corralito de Piedra? Seguramente todos al pensar nos remitiríamos al momento en que Campo Elías Terán Dix, fue elegido y posesionado alcalde en la ciudad. Puesto que desde esa elección, en menos de siete años, Cartagena ha tenido 8 Alcaldes o más:

Campo Elías Terán Dix: Desde 1 de enero de 2012 a el 14 de noviembre de 2012 (elegido, renuncia al cargo por incapacidad médica, y ya venía suspendido por una investigación que en su contra se adelantaba. Fallecido en 2013); Luego llega a la Alcaldía, Carlos Otero Gerdts: del 14 de noviembre de 2012 – 21 de julio de 2013, designado por el presidente Juan Manuel Santos mediante decreto 2327 debido al estado de salud y posterior fallecimiento del titular Campo Elías Terán Dix) (fallecido en 2015 por cáncer); Posteriormente Dionisio Vélez: Del 22 de julio de 2013 – 31 de diciembre de 2015 (elegido, periodo atípico, y quien completó el periodo); Elegido popularmente, Manuel Duque: 1 de enero de 2016 – 2 de agosto de 2017 (fue suspendido de su cargo por irregularidades en la elección de la Contralora Distrital de Cartagena) llevándolo a su posterior renuncia el 1º de noviembre de 2017; razón por la que Sergio Londoño Zurek quien se posesiona 3 de agosto de 2017 – 6 de mayo de 2018 (designado 2 veces en menos de 1 año por el presidente Juan Manuel Santos) llega a la Arcadia. El pueblo clamaba a gritos poder elegir su representante y después de tanto tira y gal, Antonio Quinto Guerra, resultó vencedor en los comicios y a partir del 6 de mayo de 2018 – 25 de mayo de 2018 (periodo atípico, suspendido por inhabilidad 19 días después de posesionado), Quinto Varela, no se ha quedado quieto y ha realizado acciones para regresar al cargo del que para él lo han separado de manera injusta. Yolanda Wong fue Alcalde desde 5 de junio de 2018 – 18 de septiembre de 2018 (encargada por el Gobierno Nacional a través del Ministerio del Interior) y hoy, Pedrito Tomás Pereira, designado por el presidente Iván Duque ostenta el cargo a la fecha.

Yo pienso que esta odisea empezó mucho antes, y aunque parezca antidemocrática, hay pueblos que no están preparados para elegir, porque hemos vivido colonizados todos el tiempo que perdimos, nuestra libertad de elegir porque la pobreza habla primero que nosotros, porque el hambre tampoco nos deja pensar y porque el miedo a estar peores propone vender nuestras conciencias por una OPS que parece asegurar suplir las necesidades de nuestras familias.

Hubo alguien en la historia reciente de Cartagena que al momento de las elecciones populares de alcaldes, pensó invitar a inversionistas del sur, con fines de asegurar la ganancia, que han sabido posesionarse del negocio y son los que mandan, aquí no manda el pueblo, porque en Cartagena es literal la frese de corrillo entre militares: “La mierda corre para abajo” y los de abajo cada vez son más.

Estoy segura que no sólo yo sufro cada vez que se escucha una noticia relacionada con el posible cambio o “descambio” de Alcalde en Cartagena. Estamos cansados y no sólo eso desesperanzados no tenemos un líder en quien confiar los destinos de nuestra amada Cartagena, deseamos un Alcalde que si bien no acabe la pobreza en el 80% en el que la ciudad se encuentra sumergida, por lo menos baje los porcentajes que hoy se hablan; que el sentido de pertenecía y el civismo por lo nuestro aumente, que la educación, y no sólo me refiero a la que se imparte, sino también a la infraestructura y a la alimentación que se ofrece con el PAE, que es el anzuelo para educar a tanto niño hambriento y desamparado, no sólo en Cartagena sino en el país.

Necesitamos una persona consiente de él mismo y de la ciudad que no se crea más “vivo” que otros, que no invente “parapetos” para ver si alguien no levanta mano contra él y puede venir a llevarse lo que nos pertenece, nuestro dinero para invertir en serio en la ciudad. Y hablo de invertir en serio porque las mafias de la Contratación en Cartagena se comen el presupuesto, no terminan las obras, amplían el término de la contratación y aún siguen las obras inconclusas. Necesitamos un verdadero doliente de la ciudad que devuelva la fé que hemos perdido en este incierto. Ya estamos hartos de aventuras fantásticas y extrañas criaturas sin representación.

Por: Carmen Luz Morelos Anaya
Comunicadora social, Abogada y Docente universitaria
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