Dicen que las mujeres llevamos impreso el gen madre, totalmente falso, a mí nunca me han gustado los niños. Sí, ellos son el futuro, seres angelicales que deben ser cuidados y protegidos, pero nadie dice que deban ser tuyos o que tengas que aguantar a los niños de los demás.

Quien me conozca no entenderá mis palabras, tengo mellizos y son lo mejor de mi vida, bueno, ellos son mi vida, cuando nacieron el amor que sentí por ellos fue como una explosión que alcanzaba con su onda expansiva todo el universo y se llenaba de amor mi alma entera hasta el último rincón de mi existir.

Sí, pero solo los amo a ellos, los soporto a ellos y tengo la suficiente paciencia para educarlos solo a ellos. Mis hijos ha sido traviesos como cualquier niño, pero me hacían caso cuando los regañaba y jamás han tenido una mala palabra de falta de respeto, y si la han tenido, por tal de no soportar mi charla, no han vuelto a hacerlo.

Mis hijos no son mejores que los de otros, pero si hacen algo mal les regaño y siempre he intentado que no molesten a los demás.

Mi marido es seis años mayor que yo, por lo que sus amigos empezaron a tener hijos antes que nosotros, yo odiaba esas visitas, y por supuesto siempre llegaba el momento en el que me decían amablemente si deseaba coger a su hijo, yo horrorizada, pero intentando disimular, rechazaba la oferta amablemente también.

Mi instinto maternal siempre ha estado en coma, lo que otras mujeres hacían al ver a los bebés yo lo hacían con los perritos, prefería mil veces tener en un bar junto a mi mesa al alguien con un perrito antes que a niños correteando por todos lados y gritando, derramando el zumo y contestando mal a sus padres.

Nunca hablo con niños menores de dieciséis años, no, no es solo porque los odie, es que odio que digan lo que piensan sin filtro alguno, no necesito saber que de un año a otro he cogido un par de kilitos más, no necesito que me digan que soy bajita o que debo comer carne porque sus papás dicen que es muy sana y que la gente que no come carne es tonta, no necesito que me salpiquen en la piscina para llamar mi atención, ni que me den un pelotazo porque sus papás no se percatan de que en la piscina hay más gente a parte de sus hijos.

Así que en realidad, lo que odio es a los niños maleducados, esos a los que sus padres les dan el móvil y la consola para poder quitárselos de encima, esos que hacen lo que les da la gana y pegan a sus padres con tan solo tres o cuatro años.

Educar a un hijo es lo más complicado que cualquiera pudiera haber imaginado, yo también lo he tenido difícil, mis hijos también cogían rabietas, pero lo que tenía claro es que no iba a permitir que se convirtieran en esos niños a los que odio, así que con paciencia y mucho diálogo poco a poco van moldeándose y convirtiéndose en grandes personas, no en niños caprichosos a los que si no les das algo te dejan en vergüenza.

Cuando no se les ha podido comprar algo o no hemos podido ir a algún sitio, ellos no han protestado porque por muy pequeños que los veáis, son más inteligentes que vosotros y se puede dialogar con ellos. Sí, ellos seguirán presionando como pequeños tiranos que son para conseguir lo que quieren, pero cuando comprenden que por mucho que quieran algo no es posible, lo asumirán.

Los niños son una bendición, un regalo que hay que cuidar, pero no pretendáis que los eduquemos los demás, si tenéis que regañarles, hacedlo, son vuestros hijos, yo ya educo a los míos.

No digáis “son niños” al igual que no decís “son perros” debéis respetar que haya gente a la que no le gusten los niños o los perros, y si en este mundo debemos convivir todos, respetad a los demás.

Por: María Beatriz Muñoz Ruiz