Cuando muera

Cuando muera la tarde,
volaré con ella y abrazaré la noche oscura,
no importan los aullidos de los lobos
ni los silbidos de los búhos.
Cuando muera, los ríos detendrán su corriente
y el sol apagará su luz.
Cuando muera, alzaré vuelo cual mariposa y,
me perderé en el espacio, en el infinito, en el más allá.
Cuando muera, abrazaré la gloria de una nueva vida,
por qué estaré muerta, pero mi cuerpo inerte jamás se desfigurará,
porque hay algo misterioso que detecto en mi propio ser,
algo extraordinario, algo ineluctable.
Cuando muera, volaré ¿cuál mariposa dije?, no, no, no,
seré más bien un águila majestuosa e imponente.
Estremeceré el espacio con mis alas gigantescas y seré yo, yo, Elsa,
así conocida en el mundo terrenal.
Cuando muera, mi espíritu y mi alma ya estarán en lo ignoto,
y de repente… soltaré en llanto,
o tal vez carcajadas, o a lo mejor estaré muy seria.
Cuando muera… no sé…, es un misterio, es mi imaginación,
algo así como un sueño o a lo mejor una pesadilla,
pero en mi propio Yo, siento algo diferente, algo así como un motor en mi conciencia, dilatado, sorprendente, extraordinario.
Cuando muera, quiero elegir mi muerte,
quiero llegar al reino de los cielos, como una princesa vestida de blanco,
ese albo inmaculado que haga sentirme eso:
una princesa, pero no una princesa cualquiera,
sino más bien, selecta, exclusiva, soñadora, esa soy yo.

¿Llegaré Señor?

¿Llegaré, Señor?, solo tú lo sabes.
En los lugares que frecuento,
me veo rodeada de la belleza de tu creación,
recién nacidos,
jóvenes, menos jóvenes
y adultos con juventud acumulada.
¿Llegaré Señor?,
solo tú lo sabes;
más solo te pido, que,
si llego al ocaso de mi vida,
en mis ojos brille la luz de tu mirada
y que desborde mi belleza espiritual.
¿Llegaré, Señor?,
solo tú lo sabes;
Te pido, me des,
la lozanía de las personas que me rodean.
¿Llegaré, Señor?, solo tú lo sabes.

Lluvia… detente

Lluvia, detente solo un instante
mientras cierro mis ojos,
te escucho caer gota a gota,
como si quisieras atravesar el cristal de mi ventana;
Mi corazón se acelera, y cuando más te precipitas
mi angustia va en aumento.
Lluvia detente, solo un instante,
bendita lluvia… solo un instante
deja que mi cuerpo entre en reposo
lluvia, detente… solo un instante
como ansío descansar, pero no puedo,
Mis ojos quiero cerrar,pero tú no me dejas.
De repente lluvia,
escucho que te detienes,
pero luego tu sonido
invade de nuevo mis oídos.
Lluvia, bendita lluvia, detente…
Mis ojos quiero cerrar…

Las mujeres somos…

Las mujeres somos,
hijas del viento y de las nubes,
madres de la lluvia y de los ríos,
parte del cielo y de la gloria, blanco perfecto del amor.
Las mujeres somos, ejército invencible
frente a los hospitales y las cárceles,
en escuelas y colegios,
buscando el bienestar de nuestros hijos.
Las mujeres somos, madres,
máxima inspiración de la creación,
hijas predilectas del Señor,
tierra fértil en la continuación del mundo.
Las mujeres somos, fieles compañeras de los hombres,
fuente insaciable de luz y esperanza,
somos dueñas del sol y las estrellas.
Las mujeres somos como esposas,
arquitectas del hogar,
fuente desbordante de alegría,
la mañana, el meridiano, la tarde y la noche de la vida.
Las mujeres soportamos,
los rigores del destino,
la plata, el oro y el diamante
de más de 8 mil millones de seres en la tierra.
Las mujeres somos el secreto más difícil de encontrar en el planeta,
el retrato imaginario del poeta y escultor,
del músico y escritor.
Las mujeres somos tejedoras de las mil y una noches
y como tal, dominamos imperios colosales.
Las mujeres somos, en fin, jardín florido en todo tiempo.
Las mujeres somos, el Alfa y el Omega
que estremece a la humanidad,
la razón del poder del hombre.
Las mujeres somos, definitivamente,
personas especiales sobre el planeta,
somos, el mejor testigo de que el mundo es mundo
porque seguimos aumentándolo.
Las mujeres somos, adalides, campeonas,
fieles y abnegadas madres dulces,
somos el sacrificio, la abnegación y la ternura hecha mujer.
Las mujeres somos, musas del talento y la cultura,
forjadoras de hombres libres y valientes, fieras en el combate;
dulces y tiernas en la alcoba, alondra y ruiseñores, somos águilas y cóndores.
Las mujeres somos afortunadamente bendito parto de la Naturaleza.
Somos furgones, barcos y aviones cargados de dulzura,
ternura y agradables sinfonías.
Las mujeres somos volcanes en erupción,
repletas de melíficas alegrías y,
contagiosa felicidad.
Las mujeres somos, a veces, piedras en el camino,
que terminamos en el oscuro fango de la miseria y el dolor.
Las mujeres somos ninfas y sirenas serpenteando en las dulces aguas de nuestros
golfos, lagunas, ríos y riachuelos
en busca de un intrépido vencedor de torrentes.
Las mujeres somos esclavas del amor y la ternura,
pero también feroces e indolentes aves de rapiña o serpientes venenosas cuando alguien pretende ultrajarnos deshonrando nuestros nombres,
dignidad y ternura.
Las mujeres somos, dulce amanecer cubierto de alba y,
en la aurora aparece nuestra imagen, para perderse en el horizonte cuando asoman sus luces los oleajes del más allá.

El sabor de la pobreza

El sabor de la pobreza sabe a hiel, es amarga, repelente
y a veces asfixiante…
Se escuchan gritos de angustia en crematorios,
en feroz contienda están los niños,
los adolescentes, adultos y hasta ancianos,
con los perros, cerdos, ratas y los zopilotes y otras aves de rapiña disputándose la carroña.
El sabor de la pobreza arranca lágrimas,
lágrimas de dolor, tristeza y amargura,
¿Ves a esos pequeñitos implorando una moneda
o un mendrugo para poder alimentarse?
El sabor de la pobreza
lo vemos en las mujeres que deambulan por las calles,
implorando la caridad pública,
porque quien las hizo madres, las abandonó.
Para los pobres no hay nada,
ni siquiera los sobrantes o migajas
de quienes disfrutan por el otro lado de la bonanza,
la riqueza y las mieles del poder.
Ah… los pobres,
benditos pobres habitando si es que habitación se llaman las chozas improvisadas de cartón o de zinc enmohecido,
con pisos de tierra y almohadas de piedra.
Sí, así viven los pobres,
miserables criaturas,
también hermanos nuestros
porque son hijos de Dios.
¿Qué los ha empujado a esa triste situación?
enfermedades, vicios, demencia,
nadie sabe por qué ése fatal destino,
lo que sí sabemos es que,
la pobreza impera en el mundo entero y,
en nuestra Honduras como en Biafra,
el sabor de la pobreza se extiende diariamente con mayor celeridad.

Canto a la naturaleza

En un tupido bosque, copado de árboles añejos,
encontró el hombre su hábitat,
cuando abrió los ojos al mundo.
Eran árboles, arbustos, plantas y hierbas,
las que plantó la Naturaleza convertidas en paraíso,
preservando fuentes de agua y,
enriqueciendo el oxígeno con el que convivimos hombres,
animales y la flora existente en la tierra.
Era un edén perfecto,
en el que vivían y festejaban con los humanos,
todas las especies de la fauna, en el Reino animal.
Pasando el tiempo, el hombre inmisericordemente y,
sin visión a futuro, ha ido destruyendo y,
contaminando su propio bienestar.
Los árboles vivos y sus raíces fuertes,
son las venas, por las que corre la savia que,
fortalece la vivificante presencia del bosque, las montañas y lugares privilegiados.
Esas raíces, son como las venas del ser viviente,
por las que corre la sangre que hace palpitar el corazón y,
la mente de quienes tenemos vida.
Al fallecer, automáticamente, cesa el vaivén de esa sangre,
que, como una mágica bomba,
hace palpitar el corazón.
Esas son las raíces de los árboles,
las que vigorizan, y le dan vida a la tierra misma,
evitando así los desbordamientos de ríos,
derrumbes de montañas y; tantas catástrofes que se producen por la falta de árboles sobre la tierra.
Elevemos gloriosos un himno a la naturaleza, al árbol,
al bosque en su conjunto y,
a todo aquello que vivifica y prolonga nuestra existencia.
A todos los que nos alimentamos
del aire y el agua,
productores del alimento que tonifica el espíritu y el cuerpo.

Síntesis biográfica

Elsa Ramírez García, escritora, poeta y periodista hondureña.

Elsa Ramírez García. Tegucigalpa, 28 de febrero de 1957.  Licenciada en Comunicación Social y Pública, con orientación al Periodismo, por añadidura escritora de vocación, graduada en la Universidad Metropolitana de Honduras (UMH); diplomada en Pedagogía extendido por la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM) y en Negocios por el Instituto Hondureño de Negocios (IHNE). Aficionada a la fotografía y las redes sociales.

Casada con el periodista y escritor Mario Hernán Ramírez. Es madre de 4 hijos (3 varones y una mujer), 7 nietos y 1 bisnieto. Actualmente en la honrosa condición de jubilada por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Cuenta en su haber cultural con “Memorias de un Periodista” (primera obra literaria); “El sagrado valor de mi vida” (Autobiografía); El moliniano (Antología vida y obra de Juan Ramón Molina); en preparación listo para edición “El orgullo de ser mujer” (galería de las mujeres más sobresalientes de Honduras en los diferentes campos del saber humano durante los últimos 200 años), trabajo totalmente original, ya que no existe hasta el momento una obra similar.

Trabajando en la historia de la vida real novelada con el emblemático nombre de “Teresa” (como vencer la depresión). Enciclopedia de refranes y la biografía de su padre don Faustino Ramírez Rodríguez. Enseguida una miscelánea relacionada con el premio nacional de periodismo hondureño denominado “Álvaro Contreras”, galardón con que el Colegio de Periodistas de Honduras (CPH) premia la labor anual del colega que a juicio de un jurado ha realizado la mejor labor durante el período, presea que este año felizmente fue otorgada a al escritor e historiador Mario Hernán Ramírez.

Coautora de “Un poeta y trece locos” y “El sabor de la pobreza”; cuento en mi haber con poemas, cuentos y numerosos escritos que han sido publicados en las Revistas Hablemos Claro, Academia Hondureña de Geografía e Historia y Grupo Femenino “IDEAS”, así como también colaboradora permanente en la columna “Enfoques” del influyente Diario La Tribuna de Tegucigalpa y el diario digital enaltavoz.com.

Presidenta del Tribunal de Honor de la Asociación de Prensa Hondureña (APH) 2019-2023 y vicepresidenta del Consejo Hondureño de la Cultura Juan Ramón Molina.

Esta es la portada y con de un libro de Elsa Ramírez García

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