A qué edad dejamos de dormir con peluches? No recuerdo cuando los peluches abandonaron mi cama, te haces mayor demasiado rápido, llenas tu cuarto de poster y de repente, esos muñecos achuchables dejan de tener sentido en tu vida. Luego te casas, tienes hijos, y entonces, comienzas a regalarles peluches, y cuando nadie mira los achuchas, a tus hijos también, claro, pero a ellos los achuchas en público, a los peluches a escondidas.

Cuando pasas por sus dormitorios y los ves plácidamente dormidos abrazados a ese osito, perrito o monito rosa, sientes una punzada de envidia.

Tú llegas a tu cama, intentas achuchar a tu marido para que haga las veces del peluche, pero aunque mi marido no sea un gigante, mi estatura es de un poco más de metro y medio, sí, soy demasiado pequeñita, y en vez de escenificar una escena romántica como las de mis novelas o películas de los sábados, parezco un koala abrazado a un árbol, así que desisto, entonces él me abraza, pero su brazo pesa demasiado y se me clava en las costillas, por lo que me muevo algo incomoda y espero que se quede dormido para que se dé la vuelta.

Pienso: “pobre, lo ha intentado, pero a pesar de haber ganado unos kilitos desde que nos casamos, sigo siendo pequeñita” entonces pienso que quizás si me pongo encima de su pecho estaré más cómoda, pero no, los perritos se duermen con los latidos del corazón, yo no, en mi caso parece que me he subido a una montaña y una tribu de indígenas está tocando los bongos.

Actualmente tengo 43 años y un precioso peluche de tigre al que llamo atigrado y con el que duermo plácidamente abrazada, sí, ¿Por qué no puedo dormir con un peluche? Mi marido a un lado y mi peluche a otro. Antes no sabía dónde poner el brazo, algunas veces torcía la muñeca de tal forma que me despertaba como si hubiera estado jugando al tenis toda la noche, otras veces dormía como los perros, con los brazos estirados y las muñecas hacia adentro, ahora duermo en invierno calentita, ya no me duelen las muñecas y mi marido ha aceptado el trio, ¿Qué más se puede pedir?

Con esto, quiero que la gente comprenda los tabúes que nosotros mismos nos imponemos, nadie dice que con cuarenta y tres años no pueda dormir con peluches, pero parece que estás cometiendo una locura. Claro que, un personaje de la moda con una marca importante, al que no voy a nombrar por respeto a la elegancia de sus diseños, hace poco, se atrevió a decir públicamente que las mujeres mayores de cuarenta no deben llevar el pelo largo.

Es triste que la sociedad nos imponga cosas absurdas, pero que nosotras mismas nos impongamos esas barreras a nuestra libertad… eso sí que es lamentable.

Mucha gente se pavonea por no seguir las normas, y sin embargo están encorsetados en normas que nosotros mismos nos autoimponemos. No os equivoquéis, sois manipulados por la sociedad, esa sociedad que puso de moda a los negacionistas, esos que ahora hacen cola para ponerse la vacuna. Sois manipulados por esos que os cuentan la mitad de la verdad, por esos que se movilizan para unas cosas y para otras parece que están de vacaciones y que no toca.

Pero aquí estamos, poniendo barreras a dormir con un simple peluche porque no tienes edad, cortándonos el pelo porque una diseñadora lo dice, pasando de la subida de la luz porque ya he hecho un tik tok y se ha hecho viral, destruyendo bosques porque ahora no toca defender el medio ambiente, felices con las ayudas económicas porque, ya nos preocuparemos cuando se nos acaben y no haya trabajo.

“Vive como quieras, vive feliz, y no te pongas barreras ni sigas el camino que siguen los demás, porque quizás, encuentres un camino ya hecho, pero también encontrarás un camino muerto, sin vida, solo pisadas de aquellos que siguieron a otros y no crearon su propio camino”.

Sobre la autora:

María Beatriz Muñoz nació en Granada, España. Es escritora, poetisa y columnista internacional, con catorce novelas publicadas y tres poemarios. También escribe bajo el seudónimo de La Dama oscura. A lo largo de estos años, ha colaborado en antologías de poesía y relatos.

Directora y responsable de maquetación y diseño de la revista cultural One stop. Titulada como Técnico en consumo y Community manager con formación en marketing digital.