Es evidente que gobernar a la República de Colombia, no es cuestión de poca monta, ni es asunto para ser afrontado por neófitos. Este es un reto muy grande y mucho más en momentos de crisis social, económica, ambiental, ética y política. El Presidente que dirige nuestro país, no puede dedicarse únicamente, a tratar de defender lo que diga Uribe. Porque nuestra Patria necesita, quiere y merece ser gobernada más allá de los odios y egos. Por lo cual se exige idoneidad, sensibilidad social, independencia mental, autonomía en el ejercicio de la autoridad y el poder, y compromiso con Colombia y su pueblo.

El Presidente Duque, debe conocer palmo a palmo las necesidades que padecen las regiones y definir bien un Plan de Desarrollo; diseñarlo, construirlo e implementarlo, para dar procesual y efectiva solución. La ejecución de su Plan de Desarrollo, debe llevarlo a privilegiar la Inversión Social y Humana y la Estabilidad Económica, que logre el mejoramiento de la calidad de vida digna y el bienestar de los colombianos. Para ello requiere rodearse de un Gabinete y de un Equipo Multidisciplinario de Trabajo, que verdaderamente le duela el país.

Ya que es sabido, que inmensos y gravísimos costos históricos, ha tenido que asumir Colombia, por la elección de muchos Presidentes que no estaban preparados para el ejercicio del poder y la autoridad que la ciudadanía le asigna; lo que ha facilitado la corrupción, la politiquería, la inseguridad, la negligencia, el estancamiento, la desigualdad, la exclusión social, el desempleo, la pobreza, la ineficiencia, la inequidad, la injusticia social y el atraso; que afecta a la inmensa mayoría de la gente. Por eso, los electores tenemos que exigir y hacer realidad el compromiso ineludible de superar la improvisación de nuestros gobernantes y dirigentes políticos.

Es impostergable y conveniente, que el Presidente, Iván Duque Márquez, asuma los retos que permitan regir dignamente los destinos de nuestra Nación; que asimile y aplique que la teoría política señala que, “Hay tres cualidades que deben poseer los que han de desempeñar los cargos públicos: la Primera es la Lealtad a la Constitución; la Segunda, Capacidad para las responsabilidades del cargo; la Tercera, poseer Virtud y Justicia.” La Lealtad se refiere a estar comprometido con el Estado, con la comunidad política. La Capacidad se refiere a la idoneidad para el cargo y gobernar dando resolución a las demandas ciudadanas. El tercer elemento, no menos importante, se refiere a la Posesión de virtudes éticas para saber gobernar.

Entre los grandes retos que debe afrontar el Presidente Iván Duque, están los de garantizar la Vida, la implementación y consolidación adecuada del Acuerdo de Paz y de la JEP, la independencia y cualificación de la justicia, garantizar la salud y la educación como derecho fundamental, respaldo a la Consulta Anticorrupción, apoyar el proceso de Paz con el ELN, iniciado por Juan Manuel Santos, el cual ha quedado estancado en su sexto ciclo. Ya que el Presidente Duque, dijo, que durará un mes para tomar una decisión. Los diálogos no han sido fácil, pero es preferible insistir, para terminar esta guerra fratricida. La protección de la vida y la labor de los líderes y lideresas sociales son inaplazables.

Es ineludible, una serie de reformas sociales, económicas y políticas, para poder enrumbar al país por el camino correcto. Lo que no se sabe, es si el Presidente Duque con la conocida actitud de su partido político CD y la guía de su jefe máximo; estará dispuesto a impulsar y sacar avante tan ambiciosas y significativas reformas. Confiamos que los integrantes de los partidos de oposición y de otros partidos políticos que cuentan también con Senadores y Representantes consecuentes; podrán probar su grandeza y lograr concretar un Gran Acuerdo sobre lo Fundamental; que permita aprobar e implementar tales reformas; que por muchos años vienen anhelando los Servidores Públicos, los Pensionados, la clase trabajadora y en general el pueblo colombiano.

Por: Benjamín Maza Buelvas
Benjamín Maza Buelvas.