Según las cifras difundidas desde el Kremlin, 1.159 personas murieron y 40.096 se contagiaron en las últimas 24 horas.

La baja tasa de vacunación, a pesar de ser uno de los países que logró producir su propia vacuna, es el motivo más certero del por qué el nuevo repunte de contagios y muertes.
Rusia solo ha podido vacunar con doble dosis al 33% de su población, y con una sola dosis al 36% de ella. A pesar de que el gobierno de Putin haya emitido la Sputnik V, los rusos se han mostrado apáticos a la inoculación.

Este aumento provocó nuevas contingencias, Putin solicitó cerrar todos los servicios no esenciales desde el 28 de octubre hasta el 7 de noviembre. En específico, los comercios que se cerrarán son puntos de ventas, restaurantes, lugares deportivos y de entretenimiento. Solamente las tiendas de alimentos, medicina y artículos esenciales permanecerán abiertas.

Estos cierres tendrán un beneficio pagado en todo el país. Además, la vacunación será obligatoria, coincidiendo con el puente festivo de noviembre. También decretó Tatiana Gólikova, viceprimer ministra, encargada de mitigar la pandemia, que mayores de 60 años se trasladaran al tele trabajo.