Es imposible estar fuera de la rutina llena de apuros y quehaceres que llevamos hoy día. Por muchas veces acabamos rendidos a la inevitable procrastinación de tareas que no se pudieron realizar. Con exceso de actividades nos queda muy poco tiempo para nosotros, nuestra familia, amigos y entretenimiento. En otras ocasiones, traumas vividos como el rompimiento de una relación, la pérdida de un familiar o la exposición al bullying también nos hacen perder silenciosamente la vida social, llenándonos de frustración, tristeza y baja autoestima. Y esa combinación huele a un malo tan común cuanto destructivo: la depresión, que trae un alerta serio y todavía poco discutido como la predisposición al suicidio.

Le damos poca importancia a las personas que contraen depresión. Prueba de eso son los juzgamientos que les echamos, como fingimiento y victimismo, síntomas totalmente equivocados frente a una realidad tan dolorosa. Su capacidad de destrucción es real como un proyectil que destruye el lugar en dónde cae. Sus víctimas, casi siempre de espaldas para el mundo alrededor, raramente aceptan el diagnóstico de la enfermedad. Eso compromete las posibilidades de cura, principalmente si están a manos con la ausencia social. En este punto es vital que amigos y familiares hablen y estén al pendiente de la persona, buscando extraerle cualquier pensamiento que pueda alimentar el deseo de morir. Es necesario luchar y estar atento a las pequeñas señales para poder prevenir lo peor.

Tuvimos la campaña septiembre amarillo en este mes, una iniciativa con esfuerzos colectivos de varios países en contra del suicidio. La meta es hacer con que padres, amigos y familiares estén al pendiente de sus seres amados antes de que ellos presenten cualquier síntoma o deseo por el suicidio. Sin duda la mejor arma es el diálogo y por ello se pueden encontrar posibles objetivos de este villano moderno. Millones de personas se quitan la vida a diario, muchas mal interpretadas, tampoco oídas y acogidas. Lo casos ni siempre son divulgados para que no se promocione la idea, así que esta pelea depende aún más de nosotros. No se debe ignorar a alguien callado o muy extravagante. Desconfíe, cuestione, póngase alerta, dé oídos. La vida es un valioso regalo que no se puede ser por libre y espontánea voluntad perdido.

Por: Saulo Bueno
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