Me había prometido no escribir sobre Shakira y Piqué, pero también me había prometido no tomar pasteles de chocolate y hoy me he zampado uno, así que ahí va mi opinión sobre el revuelo que se ha formado con la canción nueva de Shakira.

A ver, hay algunas cosas que no entiendo, cuando salieron fotos de Piqué siéndole infiel con otra mujer, no hubo tantas críticas como con la canción de Shakira, que, en definitiva, solo se trata de una canción.

Desde que salió la canción he oído de todo, gente apoyando a Shakira y gente apoyando a Piqué. Luego están los que dicen que este tema se ha convertido en una guerra de sexos, que no les quito la razón, pero creo que esto es más simple que todo eso: Piqué le pone los cuernos a su mujer y la deja en vergüenza delante de todo el mundo. Shakira, tras soportar ya varias infidelidades, decide que no va a poder dejarse pisotear más porque las fotografías han salido a la luz y todo el mundo las ha visto.

Shakira siempre ha estado profundamente enamorada de su marido, es más, perdió muchos fans, entre ellas yo, por apoyarlo en cualquier cosa que él decía.

Algunos han llegado a decir en las redes sociales, que Piqué estaba siendo maltratado psicológicamente por ella, ¿de verdad?  Y si fuese así, ¿en este mundo de locos se cree que la solución es la infidelidad? ¿Dónde ha quedado lo de divorciarse cordialmente si el matrimonio no funciona? Bueno, lo de cordialmente es un decir, ya sé que los divorcios son complicados, y lo que menos existe es la cordialidad, pero si algo no funciona, la solución no está en hacerle daño al otro.

Ahora los que defienden a Piqué, dirán: ¿ves? Es que Shakira no tenía por qué haber escrito esa canción poniendo de vuelta y media a Piqué.

Queridos míos, si nos ponen los cuernos, el amor que sentías por esa persona, se convierte en dolor, un dolor desgarrador con aroma a traición, entonces, se siente como si una serpiente cargada de veneno nos hubiese mordido, luego, nuestra alma se ahoga en odio y la solución es la de desahogarnos y decir lo que necesitamos.

La gente puede canalizar ese odio como quiera, y Shakira lo ha hecho de la forma más bonita y menos dañina; con música.

Vale, ya he dejado claro de que parte estoy, sí, estoy del lado de la parte dañada, de la parte que habla y no guarda silencio, de la que no se esconde a pesar de haber sido ridiculizada. Estoy de parte de las mujeres y hombres que siguen adelante a pesar de haber sido traicionados, de los que levantan la cabeza y deciden dejar de llorar. ¿No os parece que juzgáis con dos raseros distintos y desproporcionados a ambos? ¿Qué hubiese sido lo correcto? ¿Qué ella se hubiese encerrado en su casa y hubiera dado unas declaraciones toda demacrada y destrozada? La parte engañada, muchas veces no necesita la compasión de nadie, no necesitan esas miradas lastimosas; se necesitan a ellas mismas para salir adelante, necesitan defenderse con sus mejores armas.

¿Creéis que está igual de mal ser infiel que escribir una canción criticando al que te ha sido infiel? Pues no lo entiendo.

Ah, y enhorabuena por la canción; es pegadiza, muy dada a hacer coreo en tik tok y una declaración de guerra mezclada con despedida, con una elegancia e inteligencia envidiable, aunque muchos no lo vean.

Me has recuperado como fan, y ya dejo de escribir antes de que me “salpiquen” las críticas.

Por María Beatriz Muñoz Ruiz