Si no puedo cambiar algo, por lo menos cambio mi pelo

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Se dice que cuando una mujer cambia su peinado es porque va a cambiar algo de su vida o es que ya lo ha cambiado, así que señores, si ven llegar a su mujer con un peinado nuevo, díganle que está muy guapa y, sobre todo, no la hagan enojar por si cambia algo más que la decoración del salón.

Los hombres ese cambio lo hacen cuando se miran al espejo, ponen posturitas y te dicen que van a ir al gimnasio cuando nunca han ido, entonces es cuando nuestra bombilla de alerta suena en nuestra cabeza y nos miramos a nosotras mismas también para mejorar y no quedarnos atrás. Pero os aseguro que tanto el gimnasio como el peinado tienen fecha de caducidad, os lo cuenta alguien que ha pasado por todo tipo de look.

De joven es normal que suelas querer cambiar, pero conforme te haces mayor, cuando decides cambiar es porque te pasa algo, yo, por ejemplo, cuando ascendí en un trabajo que tenía como monitora de telemárketing, me veía tan joven que sentía que la gente no me tomaba en serio y que no iban a verme nunca como a una superior, por lo que tuve la gran idea de ponerme el pelo oscuro. Hizo su función, pero tenía una cara de perro cabreado que no era normal, me veía amenazante incluso cuando sonreía, así que ese color me duró lo que tardé en ir a una diseñadora de ramos de novia para mi boda que me dijo que, si no había probado a ponerme rubia, que seguro que mi rostro parecía más angelical. Ya podéis imaginar mi cara, después de lo que me había costado alimentar la cara de perro cabreado, ahora tenía que volver a ser ángel, así que, haciendo caso de profesionales, volví a ser rubia, y me casé de rubia. Pero no penséis que tardé mucho en cambiar mi aspecto, en el viaje de novios, creo que decidí acabar con parte de mi dulzura y me corté la melena para dejar de ser una niñita y convertirme en toda una mujer casada. Un mes después volví a ponerme morena y a cortarme aún más el pelo, y un mes más tarde, rubia de nuevo, dejándomelo crecer otra vez.

Otro de mis cambios radicales fue a pelirroja, esto ocurrió cuando tuve a mis mellizos, el problema fue que casi termino con el pelo rosa, ya que el rubio comenzó a salirme por algunos lados, y el color pelirrojo se transformó en color panocha, así que volví a ser morena y a cortarme el pelo. Ya os he perdido, ¿verdad? Pues después de todo esto, no hace falta que ninguna universidad haga una exhaustiva investigación sobre el porqué del cambio de look radical de las mujeres, es muy sencillo, cuando cambiamos de look de una forma radical, es porque sentimos que nos hace falta un cambio en nuestra vida, cuando nos cortamos el pelo es porque nos sentimos mayores, deseamos dar un giro a nuestra vida o queremos dejar de ser niñas y mostrar al mundo lo que valemos. Cuando nos cambiamos el color del pelo es porque una de nuestras personalidades lucha contra las otras por ser la predominante, deseamos ser otra persona porque la que somos ya no nos gusta, porque su vida no nos gusta y sus pensamientos ya no son los nuestros, así que encerramos en una habitación a nuestra yo antigua y damos la bienvenida a esa mujer que deseamos ser y con la que nos sentimos identificadas.

Así que, cuando nos veáis cambiar de look, no nos critiquéis diciendo que no sabemos lo que queremos, simplemente pensad “menos mal que se ha desahogado en la peluquería y no conmigo” porque cuando una mujer en vez de ir a la peluquería, decide ir a dar clases de boxeo; acompañadla y preguntadle que le ocurre, porque seguramente está furiosa con alguien, con ella misma o con el mundo.

Por María Beatriz Muñoz Ruiz