El mundo es tan hermoso y la gente tan fea… bueno, no toda la gente, pero sí mucha que se cree en posesión de la verdad y superiores a los demás.

El mundo se tiñe de luto cuando matan a un joven por ser homosexual, y no hablo de hace cincuenta años, hablo de hace unos días.

Presumimos de evolución tecnológica, pero cuanto más evolucionamos tecnológicamente, más retrocedemos como personas.

Qué triste es que se juzgue a alguien por amar a una persona de su mismo sexo, ¿veis lógico que se discrimine a alguien por lo que haga con su vida privada?

Mucha gente defiende a los homosexuales diciendo que él tiene un amigo así y que es una excelente persona. Pensadlo bien, ¿Qué tendrá que ver que sea homosexual para que sea una buena persona? Es como si dices que a tu amigo le gusta el helado de menta y la cerveza pero que es una buena persona, ¿veis lo absurdo de la situación?

En este mundo hay mujeres buenas y malas, homosexuales buenos y malos, hombres buenos y malos, transexuales buenos y malos. A ver si esta sociedad comprende de una vez que la gente no se puede etiquetar, que, por encima de todo, somos personas, simplemente personas.

Hace años conocí a una persona homosexual que lo había pasado fatal porque su familia nunca aceptó que lo fuera. Se fue de casa desde muy joven, pero cuando se fue, no se fue ligero de equipaje, no, se llevó todos los complejos que sus padres le habían regalado, se llevó la tristeza y la soledad de alguien abandonado por los únicos que deberían haberlo entendido o apoyado, se llevó ese dolor que marcó su carácter para siempre.

Cada vez creo que el ser humano es menos humano, más estúpido y menos merecedor de la vida, esa vida que es dada por una mujer, la misma a la que muchos menosprecian por ser mujer.

Aún existe la idea de que la mujer es débil, aún existe la idea de que el hombre debe ser cuidado y venerado, pero también se equivocan los que veneran a la mujer o piensan que debe ser cuidada por su delicadeza.

No, tanto el hombre como la mujer, deben ser respetados, y se deben cuidar mutuamente, el mundo ha cambiado y en esta actualidad todos somos iguales ante la ley, y digo ante la ley porque socialmente aún se sigue juzgando a la mujer por su vestimenta o por su actitud con los hombres. Pero lo más grave, es que en muchas ocasiones somos las propias mujeres las que juzgamos a las demás, las que lanzamos dardos envenenados simplemente por envidia o un complejo que deseamos desviar de nosotras para centrarlo en otras.

Sí, es complicado, pero cuando críticas a una mujer por su actitud, pregúntate: ¿te gustaría tener el valor de hacer lo que ella hace sin importar el qué dirán?

Lo sé, diréis que se me ha ido el tema de xenofobia a feminismo, pero no, lo que deseo que veáis es que todo es lo mismo, simplemente intolerancia, falta de respeto y miedo. Quizás no nazcamos gustándonos el sexo opuesto, tal vez, si hubiéramos tenido más opciones, muchas mujeres y hombres ahora serían felices con su pareja, tal vez habrían encontrado al amor de su vida, tal vez muchos niños, en vez de ver a sus padres pelear o haber vivido la violencia doméstica, habrían vivido en un hogar lleno de amor sin importar el sexo de sus padres. Tal vez, si las mujeres hubieran podido estudiar en las mismas condiciones que los hombres, ahora los libros de historia tendrían nombres femeninos, tal vez en el mundo habría más presidentas de gobierno, tal vez se hubieran evitado guerras o no, pero eso nunca se sabrá, porque la mujer fue silenciada durante muchísimos años.

Pero no os confundáis, el hombre tampoco debe ser silenciado, tanto vale el hombre como la mujer, porque el verdadero feminismo solo pide igualdad, no superioridad. Jamás desearía superioridad amando como amo a mi hijo, es inaceptable que una mujer tenga más derechos que mi hijo, tan solo espero que cuando encuentre al amor de su vida, se traten como iguales, porque como iguales los estoy educando a mi hijo y a mi hija, y pobre de la mujer que reclame superioridad sobre él, porque ese no es el verdadero feminismo, a eso se le llama odio y resentimiento.

No juzguéis, sed libres, sed iguales, sed tolerantes y respetad a los demás.

Por: María Beatriz Muñoz Ruiz